Declaración conjunta de la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y trabajadoras (CRT) y la Corriente Roja – IV Internacional, del Estado español, ante la militarización de las fronteras, la grave situación humanitaria de miles de personas en Ceuta y la ola de discursos racistas.
Entre el viernes y el sábado, miles de personas han entrado en Ceuta desde Marruecos. La inmensa mayoría son jóvenes, muchos de ellos menores, que han cruzado a nado o por el paso del Tarajal jugándose la vida. Distintos medios manejan estimaciones que llegan hasta las 40.000 personas, lo que equivale a cerca del 50 % de la población censada del enclave colonial. Es una cifra que multiplica por cuatro la de mayo de 2021.
No estamos ante una «avalancha», ni ante una «invasión»: es primordial combatir esos discursos racistas que la derecha, buena parte de los medios y también muchos “progresistas” están construyendo a estas horas para justificar la represión. Estamos ante miles de jóvenes que huyen de un país donde no tienen ningún futuro. Algo que es consecuencia, principalmente, de las políticas de saqueo imperialista que asolan la región, y del régimen cipayo de Mohamed VI a su servicio. Mientras la derecha agita discursos de odio, el Gobierno “progresista” les niega la más elemental atención humanitaria y ha desplegado una vez más al Ejército para tratarlos como enemigos. Todo mientras negocia con el régimen represor marroquí las devoluciones en caliente y una mayor militarización de la frontera a ambos lados.
Una crisis humanitaria que exige medidas de emergencia ya
La situación en Ceuta es, en este momento, una emergencia social y humanitaria de primer orden. Los míseros dispositivos de acogida del enclave colapsaron el primer día. Miles de personas llevan noches durmiendo a la intemperie, en las playas, en los descampados y en las calles, sin comida, sin agua suficiente, sin ropa seca, sin atención sanitaria, sin ninguna información sobre su situación. Hay menores solos. Hay personas heridas y agotadas tras horas en el mar. Ya se han registrado decenas de muertes en el mar.
Frente a esto, el gobierno no ha puesto sobre la mesa ni una sola medida importante de atención. Ni refuerzo sanitario, ni alojamiento, ni alimentación, ni asistencia letrada. La lógica que se está aplicando es la del cerco: si no hay medios básicos de supervivencia, será más fácil que la gente «se rinda», abandone Ceuta por sus propios medios u ofrezca menos resistencia a una deportación forzosa. El hambre y el frío como método de gestión de fronteras.
Exigimos la apertura inmediata de espacios públicos de acogida como instalaciones deportivas, edificios institucionales, hoteles y locales, requisados si hace falta, el despliegue urgente de recursos sanitarios y de alimentación, la protección efectiva de todos los menores y la asistencia jurídica garantizada a cada persona que ha entrado. Y exigimos que se abran las vías para que quienes quieran continuar su trayecto a la península puedan hacerlo.
Sánchez viaja a Ceuta mientras despliega el Ejército: contra la militarización y las devoluciones en caliente
La primera respuesta del gobierno de PSOE y Sumar ha sido reforzar a la Guardia Civil con el Ejército y cerrar las fronteras de este enclave colonial y el de Melilla. Militares patrullan playas y calles junto a la Policía Nacional, refuerzos de antidisturbios, y se avanza en un acuerdo con Rabat para «agilizar» las devoluciones en caliente.
Mientras tanto, el PP y Vox aprovechan cada imagen para agitar una xenofobia abierta: hablan de «invasión», reclaman más represión y agitan fantasmas para generar movimientos reaccionarios entre la población, enfrentando a nativos y extranjeros. El gobierno «progresista» les va comprando las demandas una a una: como ya hizo en 2021 y como hizo en Melilla en junio de 2022 —en ese entonces con Podemos en el Consejo de Ministros—, donde decenas de personas fueron asesinadas y 470 fueron devueltas en caliente.
Hay que decirlo con toda claridad: no hay ninguna diferencia de fondo entre la hoja de ruta que exige la extrema derecha y la que está aplicando el gobierno. Y por eso mismo es urgente pronunciarse ya, antes de que las expulsiones se realicen. Cada hora que pasa sin una respuesta desde abajo, cientos de personas son entregadas a la gendarmería marroquí sin garantía alguna sobre lo que les espera al otro lado. Contra el despliegue militar y el cierre de fronteras. Contra las devoluciones en caliente que vulneran el derecho internacional a solicitar asilo o refugio.
Contra la externalización de fronteras: el «jardín europeo» se sostiene sobre cárceles en otros territorios
Estos días circula con fuerza el relato de que el ingreso masivo de jóvenes a Ceuta es una maniobra de la monarquía marroquí para presionar al gobierno español tras su reciente acercamiento a Argel. También se dice que sería una conspiración orquestada por Israel y Estados Unidos, vía Marruecos, contra Sánchez por sus posiciones sobre Palestina. No se puede negar que la monarquía de Marruecos ha instrumentalizado en muchas ocasiones la desesperación de su propia población o su justa aspiración a migrar para maniobras diplomáticas. Pero transformar esto en la principal explicación encubre lo esencial y conduce a una conclusión reaccionaria. Con este relato, el problema sería que el “custodio de la frontera” en Marruecos ha dejado de hacer bien su trabajo, y que la solución es exigirle que vuelva a hacerlo. Más reaccionario no se puede.
Lo fundamental es otra cosa. El Estado español, como parte del flanco sur de la Unión Europea, tiene externalizadas sus fronteras. La UE, mediante diversos pactos migratorios o de “seguridad”, financia a Marruecos, a Turquía, a los diferentes gobiernos de Libia, a Túnez, Egipto o Mauritania para que la represión se produzca allí, lejos de las cámaras, impidiendo las salidas hacia Europa. Y lo paga con financiación directa a fuerzas represivas, con equipamiento, con fondos de «cooperación», con acuerdos comerciales entre otras cosas. El acuerdo UE-Turquía de 2016 movilizó 6.000 millones de euros. La UE financia y equipa a la mal llamada guardia costera libia, que devuelve a la gente a centros de detención donde hay maltratos y torturas. En Mauritania, como destapó una investigación reciente, el Estado español y la UE han financiado dos nuevas cárceles de migrantes donde se encierra incluso a bebés, cuyo único delito es haber intentado huir. Como instalar campos de concentración dentro del «jardín europeo» está “mal visto”, se paga a otros para que los construyan y los gestionen fuera. Ese es el contenido real del nuevo Pacto Europeo de Migración y Asilo y del Reglamento de Retorno aprobado en junio con los votos del PPE, los conservadores y la extrema derecha: cribado en frontera, detención ampliada, centros de retorno en terceros países y eliminación de la suspensión automática de las expulsiones.
Esta externalización de las fronteras es el mecanismo “externo” del racismo institucional de los Estados europeos que se sostiene internamente mediante leyes de extranjería, CIES, deportaciones, y también un flujo permanente de migración “regulada” para garantizar mano de obra barata para las patronales. La existencia de trabajadores “de primera” y de “segunda”, sin plenos derechos o directamente en situación irregular, permite fragmentar a la clase trabajadora entre “nativos” y “extranjeros”, e incluso enfrentar a los “buenos migrantes” frente a los “ilegales”. Todos mecanismos para dividir a la clase trabajadora y permitir mayor explotación y precariedad.
Ceuta y Melilla son enclaves coloniales: exigimos su devolución y el fin del expolio de las multinacionales imperialistas en África
Ceuta y Melilla no son «España en África»: son dos enclaves coloniales que el Estado español se niega a devolver por su valor estratégico. Como parte de un programa antiimperialista exigimos su devolución a Marruecos, junto con el reconocimiento del derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, traicionado por el compromiso de Sánchez con Mohamed VI en 2022 para respaldar el plan de ocupación marroquí.
Si miles de jóvenes se lanzan al mar es porque en Marruecos no hay futuro. El desempleo juvenil ronda el 36 %, la sanidad y la educación públicas están desmanteladas mientras se destinan miles de millones a las infraestructuras del Mundial 2030. Y esa miseria es el producto del saqueo imperialista. Multinacionales españolas como Acciona, Sacyr, FCC, ACS y otras llevan décadas beneficiándose de ese robo legalizado, igual que Repsol, TotalEnergies o BASF se benefician de los hidrocarburos y los minerales estratégicos de todo el continente. Las multinacionales imperialistas expolian -esa es la verdadera “invasión” que hay que combatir- y después los Estados imperialistas imponen controles migratorios a demanda de las patronales, para garantizar mano de obra barata sin derechos.
Abajo la Europa fortaleza e imperialista
La reacción de los gobiernos europeos no se ha hecho esperar. Meloni ha exigido de inmediato la suspensión de Schengen con el Estado español y Von der Leyen ha declarado en X que las imágenes que llegan de Ceuta son «inaceptables». Ponen el grito en el cielo agitando el viejo relato de los «bárbaros» que vienen a «invadir» la Europa civilizada y democrática. Pero resulta que las imágenes del saqueo de África no son “inaceptables”. Ni las de los campos de concentración que la UE financia en Libia, Túnez, Egipto o Mauritania. Ni las de cientos de miles de personas condenadas a la miseria por el expolio de las multinacionales europeas. Inaceptable, para los gobiernos imperialistas, solo es que quienes sufren las consecuencias de ese orden se atrevan a buscar una vida mejor cruzando sus fronteras. Ese es el relato de la Europa racista e imperialista: los responsables del saqueo se presentan como víctimas, y las poblaciones oprimidas, como una invasión.
Apoyemos la resistencia de la juventud marroquí
Quienes cruzan hoy la frontera son la misma generación que en septiembre y octubre del año pasado llenó las calles de Agadir, Rabat, Casablanca y Tánger con el movimiento GenZ 212, organizado desde un servidor de Discord con más de 80.000 miembros. Salieron tras la muerte de ocho mujeres durante el parto en el hospital Hassan II de Agadir, gritando «¡La salud primero, no queremos el Mundial!». El régimen respondió con centenares de heridos, un camión policial arremetiendo contra la manifestación, varios jóvenes asesinados a manos de la gendarmería en Leqliaâ, al menos 2.400 imputados, penas que llegan a los 15 años bajo acusaciones de «rebelión armada», y la detención de raperos como Hamza Raid o Souhaib Qabli por sus canciones de protesta. Esa dictadura, que encarcela a quien canta contra la corrupción o contra los barcos de armas con destino a Israel, se sostiene sobre el apoyo político, económico y militar de Washington, París, Berlín y Madrid.
Nuestra solidaridad es total con esa juventud que se rebela contra un régimen títere del imperialismo, o que cruza las fronteras emigrando para huir de la miseria. La clase trabajadora, la juventud y los movimientos sociales del Estado español tenemos que movilizarnos de forma inmediata para evitar las devoluciones en caliente, la represión y una mayor militarización de las fronteras. Para luchar en común junto a la juventud y los trabajadores de Marruecos contra el saqueo imperialista y por una salida obrera y popular a la crisis.
Por un programa de emergencia y una salida de fondo a la crisis
Responder a la emergencia ya. Apertura inmediata de espacios públicos y requisa de locales vacíos para alojamiento digno; alimentación, ropa, atención sanitaria y psicológica; protección de todos los menores; asistencia jurídica garantizada; libertad de movimiento hacia la península. Ni una sola devolución en caliente. Retirada inmediata del Ejército de las calles y las playas de Ceuta y no a la entrada de Frontex, responsable de miles de muertes en el Mediterráneo.
Abajo las políticas de frontera. Derogación de la Ley de Extranjería y cierre de todos los CIE. Regularización total, permanente y con plenos derechos sociales, laborales y políticos. Fin del Pacto Europeo de Migración y Asilo y del Reglamento de Retorno. Ruptura de todos los acuerdos de externalización con Marruecos, Turquía, Libia, Túnez, Egipto y Mauritania, y cierre de las cárceles de migrantes financiadas con dinero público. Devolución de Ceuta y Melilla.
¿Y de dónde sale el dinero? Desde la derecha y el gobierno se sostiene que «no hay recursos». Es mentira: se destinan miles de millones de euros para presupuestos militares, para alimentar la guerra imperialista y para cumplir los nuevos objetivos de gasto de la OTAN, que han incrementado las partidas de defensa como nunca antes. Ahí están los recursos. Ni un euro para el rearme: todo para vivienda, sanidad, educación y acogida de migrantes. Y para garantizar el trabajo para todos: reparto de las horas sin reducción salarial, expropiación de los grandes tenedores de vivienda, impuestos a las grandes fortunas.
Antiimperialismo consecuente. Fuera las multinacionales españolas y europeas de Marruecos y de todo el continente africano; devolución de los activos y el capital instalado; compensación por décadas de expolio. Anulación de la deuda ilegítima y de los acuerdos comerciales leoninos. Devolución de Ceuta y Melilla. Autodeterminación para el pueblo saharaui y libertad para los presos políticos.
Desarrollar la movilización. En esta situación tan grave, desde ya llamamos a todas las organizaciones a ponernos en contacto y organizar concentraciones unitarias. No puede quedarse sin respuesta. Es necesaria la más amplia unidad de acción para enfrentar la campaña racista. Si avanzan las agresiones racistas y los pogromos que alienta la extrema derecha, o la escalada represiva del Estado, el movimiento obrero y antirracista tiene el desafío de plantear la autodefensa de las comunidades migrantes y de los barrios.
Unamos por abajo lo que quieren separar por arriba. ¡Ninguna devolución en caliente! ¡Fuera el Ejército de Ceuta! ¡Papeles para todos! ¡Abajo la Europa fortaleza!
Corriente Revolucionaria de Trabajadores y trabajadoras (CRT) – Corriente Roja – IV Internacional (CR-IV)





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