Pensar la revolución, tomar partido: más de 300 personas en la Escuela de Verano de la CRT y Corriente Roja-IV

Durante tres días, en Las Rozas (Madrid), estudiantes, docentes y trabajadores de todo el Estado español nos encontramos para debatir cómo enfrentar la ola racista, impulsar las huelgas educativas y construir una nueva organización socialista y revolucionaria. También hubo una importante delegación internacional con compañeros de Francia, Alemania, Italia, Bélgica y Chile.

Con más de 300 participantes, la Escuela de Verano impulsada por la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) y Corriente Roja-IV Internacional fue un éxito. Los días 28, 29 y 30 de agosto se dieron cita en Las Rozas compañeras y compañeros de Madrid, Catalunya, Aragón, Andalucía, Valencia, Extremadura, Galicia y puntos del Estado.

Fue destacada la presencia de docentes, protagonistas de las importantes luchas educativas del último curso en Catalunya y también de Madrid, Zaragoza, Valencia y Andalucía, entre otros territorios. Junto a ellas, una fuerte presencia juvenil, con estudiantes de numerosas universidades e institutos y jóvenes trabajadores y trabajadoras.

La escuela contó además con una delegación de compañeras y compañeros de nuestra corriente internacional, la Corriente Revolucionaria de Trabajadores (CRP), llegados de Francia, Alemania, Italia y Chile, y con la participación del grupo Rouge de Bélgica.

Toda la escuela estuvo atravesada por un debate urgente: cómo responder a la ola racista desatada este verano, con las derechas y el Gobierno hablando de «invasión» en Ceuta para criminalizar a las personas migrantes. La cuestión recorrió todos los actos y los talleres, buscando dar una respuesta antirracista y antiimperialista que no ceda un milímetro ante ese discurso reaccionario ni ante quienes lo administran desde las instituciones.

El segundo gran eje fue la lucha educativa. Se le dio mucha importancia a seguir aportando en el desarrollo de la autoorganización y la unidad de todos los sectores de la comunidad educativa en las huelgas de Catalunya, así como en la que se viene en Madrid y en otros territorios, y a pelear por coordinar esas peleas con importantes luchas obreras como la de Airbus y otras como las de la logística.

Estas luchas de la clase trabajadora, las que puedan venir y otras movilizaciones sociales y juveniles, tenemos que convertirlas en puntos de apoyo contra las políticas guerreristas y racistas que aplica el gobierno “progresista” y quiere radicalizar la derecha. Una idea fuerte recorrió los debates: enfrentar a la derecha no pasa por recrear el “mal menor” progresista, sino por articular desde abajo las fuerzas sociales para derrotar sus políticas.

El tercer elemento que atravesó las jornadas fue el importante avance del proceso de fusión entre la CRT y Corriente Roja-IV. Una confluencia, en base a profundos debates estratégicos y una experiencia común en la lucha de clases, entre jóvenes y trabajadores que entraron a militar al calor de las luchas posteriores a la crisis de 2008 o en respuesta al genocidio en Palestina, junto a compañeros de larga tradición y experiencia en el movimiento obrero en luchas como las de la Transición o los años 80 y 90. Por eso, la escuela mostró que este proyecto es mucho más que la simple suma de nuestras organizaciones. Es una propuesta que invita a sumarse a muchas jóvenes y trabajadores que hoy buscan una alternativa revolucionaria, y lo quieren hacer tomando las mejores lecciones de las luchas de nuestra clase a nivel internacional y en el Estado español.

Fueron tres días de muy buen intercambio, debate de ideas, talleres de formación y actividades culturales y de ocio, con tres momentos centrales que marcaron el pulso político del encuentro.

Un acto internacionalista frente a un mundo en crisis

La escuela abrió el viernes con el acto «Internacionalismo socialista frente a un mundo en crisis».

El primero en tomar la palabra fue Pablo Castilla, miembro de Global Sumud Catalunya y militante de la CRT, que planteó desde el arranque la lucha antirracista y antiimperialista que recorrería todo el acto: «Si la extrema derecha se moviliza para expulsar a los migrantes, la izquierda anticapitalista junto al movimiento antirracista y los sindicatos debe llamar a movilizarse para impedirlo con un programa de urgencia y la autodefensa necesaria para evitar los ataques».

Siguió Lea Kübler, de Klasse Gegen Klasse, que contó desde dentro la experiencia de las huelgas escolares contra el servicio militar en Alemania, en el marco del rearme y del enorme aumento del presupuesto militar. Laura Colli, investigadora universitaria y redactora de La Voce Delle Lotte, destacó la irrupción del Bloquiamo Tutto en Italia y las huelgas generales por Palestina, una de las expresiones más avanzadas de la solidaridad internacionalista del último período.

Vanessa Pedinotti, trabajadora aeronáutica y candidata a las elecciones municipales de Toulouse por Révolution Permanente, se refirió a la lucha de Airbus, que lleva ya varias semanas a pesar de los intentos de la patronal y la burocracia por quebrarla, y donde compañeros y compañeras de la CRP se acercaron a llevar la solidaridad. También destacó la candidatura de Anasse Kazib en Francia. Fabián Puelma, abogado y militante del PTR de Chile, abordó la ofensiva imperialista sobre América Latina y puso el acento en Argentina, en la pelea del PTS por transformar la enorme simpatía que genera alrededor de Myriam Bregman en organización y en lucha. Tomó la palabra también José Pau, trabajador de servicios públicos y militante de Corriente Roja-IV en Suiza. Pau explicó que la guerra de Ucrania es una guerra donde se enfrentan potencias imperialistas: la OTAN actuando por delegación con Ucrania, frente a Rusia. Una posición que estuvo en la base de la confluencia entre nuestras organizaciones, y que implica una posición independiente. “Hay que luchar contra Zelenski y contra Putin. Por eso llamamos desde aquí a que no se envíe ni un euro a financiar al bando militar de la OTAN, y a luchar contra el aumento de los presupuestos militares”, señaló. También abordó la posición que, desde la CRT, CR-IV y otras organizaciones hemos defendido frente a la guerra imperialista de EEUU e Israel contra Irán: por la derrota del imperialismo, sin apoyar políticamente al régimen reaccionario de los ayatolás.

El cierre estuvo a cargo de Josefina Martínez, periodista y militante de la CRT quien retomó la importancia del internacionalismo: «Nosotros hoy queremos construir un partido mundial de la revolución socialista, para dar la pelea estratégica: para desarrollar la autoorganización, la independencia de clase, la lucha contra todas las opresiones. Para dar respuesta a los desafíos y también las enormes posibilidades que abre el siglo XXI».

Talleres, formación y debate estratégico

El sábado fue una jornada intensa de formación e intercambio, con talleres simultáneos. Uno de ellos hizo un balance del siglo XX, la posguerra y la apuesta por construir la IV Internacional, a cargo de Diego Lotito y Santiago Lupe. Otro discutió la revolución permanente en América Latina, con lecciones sobre Chile, Bolivia y Argentina, por Josefina Martínez y Fabián Puelma. Otro taller estuvo dedicado a la relación entre marxismo, feminismo y disidencias, bajo el título «Ni clase sin género ni género sin clase», por Jorge Remacha y Alejandra Correa. La cuestión de la juventud y la extrema derecha tuvo su propio espacio, para discutir por qué sectores reaccionarios logran presentarse como una falsa respuesta al malestar, la precariedad y la falta de futuro, a cargo de Pablo Castilla y Natalia Lago, encausada de Los 7 de Somosaguas. En el de «Imperialismo recargado: racismo, fronteras y resistencia» Lucía Nistal y Yan Ramos abordaron las políticas migratorias y el racismo institucional, en directa conexión con lo que está pasando en Ceuta. Hubo además una introducción a la economía marxista por Elía Lavin: «¿Cómo nos explotan los capitalistas?», y un taller sobre educación de Verónica Landa: «¿Aprender o producir? La educación en disputa y la alternativa socialista», que reunió a buena parte de la delegación docente.

Entre los talleres, uno de los más concurridos fue el debate sobre comunismo y anarquismo, en el que pudimos contar con la presencia de Miguel Brea, de la organización Liza, y Federico Grom, de la CRT, que desarrollaron un rico y fraternal debate. Se destacaron también las posibilidades de acción común frente a muchos hechos claves de la realidad, como ya se viene haciendo.

Porque organizarse también es disfrutar colectivamente, hubo tiempo para la piscina, el fútbol, el waterpolo, el teatro, el ajedrez y las guitarras. Y el sábado por la noche, una espectacular gala drag ambientada en un cabaret durante la guerra civil, y con la lucha docente contra la extrema derecha como protagonista.

«Tomar partido»: hacia una nueva organización de la izquierda revolucionaria

El acto central del sábado por la tarde llevó por título «Tomar partido. Hacia una nueva organización de la izquierda revolucionaria en el Estado español», y sintetizó el sentido político de toda la escuela en una sala desbordada de entusiasmo.

Abrió Lucía Nistal, que se refirió a la grave situación que se vive en Ceuta y a la campaña de racismo de las derechas y el Gobierno: «Es muy importante que seamos muchas las que estamos dispuestas a ’tomar partido’». Y agregó que la escuela era para formarse e intercambiar, pero sobre todo para prepararse y organizarse, porque «nos negamos a ser sujetos pasivos» que ven avanzar el racismo, los recortes en sanidad y educación para inflar presupuestos militares, y un genocidio en directo.

Santiago Lupe hizo un balance de las grandes tradiciones políticas de la izquierda en el Estado español y planteó los fundamentos sobre los que se apoya la pelea por una nueva tradición, con los trotskistas a la ofensiva: «Queremos aprender tanto de las grandes gestas como de la superación histórica de las direcciones que condujeron a su desvío, derrota o traición. En primer lugar, de la socialdemocracia y el estalinismo, dos tradiciones que históricamente han terminado actuando como rescatadoras del Estado capitalista».

Antes de pasar al siguiente orador, hubo muchos aplausos para el saludo que realizó el compañero Abbas de Ceuta, con una emotiva alegación contra el racismo, el imperialismo y el legado colonial español en el norte de África, y exigiendo la devolución de ambos enclaves coloniales.

Ángel Luis Parras emocionó a los presentes con un discurso muy potente sobre las claves del antiimperialismo y el internacionalismo, y sobre qué tipo de partido internacional queremos construir: «Pensar la revolución comienza por decir que no hay reforma posible del capitalismo, hay que quebrarlo. ¡No se hace tortilla sin romper los huevos! Por eso necesitamos un partido que declare su propósito sin ambages: la revolución como tarea estratégica». Ese partido, señaló, tiene que ser resueltamente internacionalista, que combata el imperialismo «empezando por el de su propia casa». Y retomando a Emilio Albamonte del PTS de Argentina, definió la estrategia de la autoorganización como la lucha constante para que la clase trabajadora ponga en pie sus propias instituciones: comités, coordinadoras, sindicatos de base y, en perspectiva, soviets, juntas o consejos.

Cynthia Burgueño, docente en Barcelona, destacó las lecciones más avanzadas de las huelgas educativas del último curso, con eje en la autoorganización y la hegemonía obrera. Recordó que un artículo de El País tituló que la Asamblea Educativa de Catalunya era «el contrapoder que temen los sindicatos»: «Le temen a la organización democrática en asambleas. Y cuando nos autoorganizamos, los capitalistas nos declaran la guerra. Y por eso estas experiencias, como trabajadoras y militantes revolucionarias, las vivimos como verdaderas escuelas de guerra».

Natalia Lago y Mariona Tasker mostraron la enorme combatividad y fuerza de una juventud que pelea contra todas las opresiones y contra el capitalismo. Un orgullo de compañeras: Mariona se embarcó hace unos meses en la flotilla rumbo a Gaza y fue secuestrada por el Estado de Israel junto a cientos de activistas, y Natalia ha sido enjuiciada por la extrema derecha como parte del caso de “Los 7 de Somosaguas”.

Andrea Zayas, de Corriente Roja-IV, explicó qué significa la lucha por el socialismo desde abajo para la clase trabajadora: «No es una teoría abstracta. Es que los grandes resortes de la economía —la banca, la energía, el transporte, la vivienda, la gran industria— dejen de estar en manos de una minoría y pasen a manos del conjunto de la sociedad. Es decidir democráticamente qué se produce, cómo se produce y para qué. Que no decida un algoritmo buscando rentabilidad privada, sino nosotras, decidiendo nuestras vidas».

En el cierre del acto, Diego Lotito se refirió al carácter estratégico de la lucha por un partido revolucionario nacional e internacional e interpeló a todos los presentes a sumarse a este apasionante desafío: «León Trotsky decía que la estrategia es el arte de combinar todas las batallas tácticas para vencer. Y para vencer hacen falta fuerzas materiales: que sectores amplios de la clase obrera y la juventud militen estratégicamente para terminar con el capitalismo. Eso para nosotros es un partido revolucionario».

Gran asamblea de cierre y las tareas que vienen

La escuela cerró el domingo con una gran asamblea, con intervenciones de decenas de militantes, centrada en las huelgas educativas y en la coordinación de las luchas en curso, y con un debate sobre las tareas planteadas para los próximos días en todos los territorios. De allí salieron tres ejes de orientación.

El primero, jugarse con fuerza a seguir interviniendo en la lucha educativa en Catalunya, que se reabre en estos días, y en Madrid, donde la huelga arranca el 14 de octubre con la convocatoria a una huelga indefinida y donde no se descarta que pueda extenderse a nivel estatal. Un eje central de esa intervención es la coordinación con otras importantes luchas obreras, como la de Airbus en Madrid o los servicios públicos en lucha en Barcelona. También la lucha para que estas luchas sean dirigidas desde abajo mediante el desarrollo o impulso de asambleas y coordinadoras como la AEC; y que sean luchas que incorporen las demandas de todos los sectores, en el caso de educación tanto docentes como PAS, 0-3, monitores, personal de atención educativa o personal de cocina y limpieza, o en el caso de Airbus sumando a los miles de trabajadores de las subcontratas.

El segundo, desplegar una gran campaña antirracista y antiimperialista en defensa de los migrantes en Ceuta, contra la criminalización que impulsan las derechas y el Gobierno. Ya se están coordinando movilizaciones para esta semana en decenas de ciudades del Estado español, y los militantes de CRT y CR-IV estamos participando y promoviendo muchas de esas convocatorias. Además discutimos que debemos trabajar para que esta batalla sea tomada de forma especial y con mucha fuerza desde los sindicatos, empezando por el sindicalismo combativo.

Y el tercero, impulsar asambleas abiertas del proyecto de nueva organización revolucionaria, además de impulsar la agrupación docente Nuestra Clase, la agrupación juvenil Contracorriente y la de mujeres y disidencias LGTBI Pan y Rosas.

Pensar la revolución es una tarea colectiva que se juega en los centros de trabajo, en las aulas, en los barrios y en las calles. Se viene un otoño de luchas y movilización. Ahora hay que tomar partido.