La extrema derecha y los Gobiernos de diferente tinte político empujan para hacer retroceder los derechos conquistados por el movimiento de mujeres y disidencias, así como de grandes sectores de la clase trabajadora. Esto lo podemos ver en los últimos acontecimientos ocurridos en EE.UU con las políticas contra las personas trans y con el aparato parapolicial del ICE contra las y los migrantes, o en Argentina contra los derechos de la clase trabajadora. Sin embargo, también vemos respuestas de lucha y resistencia.
Feminismo antiimperialista: ¡alto a las agresiones y ataques del imperialismo!
Las políticas y discursos reaccionarios de la extrema derecha acompañan el avance del imperialismo desatado, como es el caso de la agresión imperialista contra Irán, la continuación del genocidio al pueblo palestino apoyado no solo por EE.UU sino también por nuestros propios gobiernos imperialistas, la agresión a Venezuela, el bloqueo criminal a Cuba o la responsabilidad directa del imperialismo español que entrega el Sahara a Marruecos para que empresas españolas sigan explotando este territorio.
Por ello este 8M nos movilizamos contra las agresiones imperialistas en Irán y América Latina, en defensa del pueblo palestino y en solidaridad con las trabajadoras y trabajadores argentinos que enfrentan la Reforma Laboral esclavista de Milei.
Esta solidaridad internacionalista con las mujeres y pueblos trabajadores del mundo la sostenemos desde una posición totalmente independiente de los regímenes autoritarios como el de Irán, que reprime a su población y atenta especialmente contra las mujeres, quienes fueron protagonistas de un levantamiento contra el régimen en 2022. Tenemos claro que la emancipación de las mujeres iraníes de ninguna manera vendrá de la mano de los bombardeos del imperialismo norteamericano y del Estado de Israel. Estos solo quieren redoblar las cadenas de opresión de la clase trabajadora, las mujeres y la juventud en Irán y en toda la región, como vemos con el genocidio en Gaza.
Feminismo antirracista y junto a las migrantes
Las políticas migratorias de la Unión Europea y de nuestro propio gobierno “progresista” también toman la agenda de la extrema derecha. La UE sigue incrementando la represión a las personas migrantes e impulsando una externalización de las fronteras, lo que hace los tránsitos cada vez más peligrosos, especialmente para las mujeres. El gobierno “progresista” ha aceptado la regularización de personas migrantes, una medida arrancada con la lucha, al mismo tiempo que construye nuevos CIES, mantiene la Ley de extranjería, y las persecuciones policiales a las migrantes son habituales en los barrios. Hacen políticas reaccionarias y luego se “sorprenden” de que crezca la extrema derecha… Por eso, este 8M tomaremos las calles para exigir la derogación de las leyes racistas, el cierre de los CIEs y papeles para todas.
Presupuestos para Educación y Servicios Públicos, ni un euro para el rearme militar
El rol imperialista del Estado español también ha marcado las prioridades de la agenda del gobierno para avanzar en el rearme y la militarización de nuestra sociedad, en detrimento de los Servicios Públicos. El ataque a los Servicios Públicos es un ataque directo, consecuencia de la traslación al mundo laboral de la división del trabajo que el patriarcado capitalista nos impone a las mujeres, también en el acceso a la sanidad, educación y servicios sociales para toda la clase trabajadora.
Una política que se suma a décadas de privatizaciones y externalizaciones que también recaen sobre los cuerpos de las mujeres trabajadoras.
Por eso no es casual que en las últimas semanas han sido las trabajadoras docentes de Catalunya y Aragón quienes protagonizaron dos huelgas históricas que en la educación catalana continuará con una semana de huelgas; las TCAES y las TSS, las más precarias de la Sanidad ; las trabajadoras del sector social, etc. quienes han enfrentado el desmantelamiento, abandono, privatizaciones y externalizaciones de los servicios en los que trabajan, así como las consecuencias que esto tiene para las mujeres, la juventud, los migrantes y el conjunto de nuestra clase. Con estas luchas señalan la complicidad del gobierno central y autonómicos para desmontar y atacar lo público en favor del negocio privado.
Por ello nos movilizamos junto a las luchas de la Sanidad, la Educación y los Servicios Sociales contra la privatización y la precariedad. Peleamos porque ni un euro más se vaya para el rearme y por un aumento drástico de los presupuestos para Sanidad, Educación y Servicios Sociales.
Luchar por vivienda también es luchar por los derechos de las mujeres
A estos ataques y la brecha salarial y de pensiones, se le suma la crisis de la vivienda: más de un tercio de los hogares que tienen como sustentadora principal a una mujer acaba bajo el umbral de la pobreza tras pagar los gastos de vivienda, esto afecta duramente a las mujeres de la clase trabajadora y a la juventud y las personas racializadas. El 85% de la juventud no puede independizarse mientras continúan los desahucios a familias trabajadoras, los desahucios a centros sociales y la cesión de vivienda a fondos buitre. Bajar los alquileres, subir los salarios, por un parque público de viviendas de alquiler social y expropiar los pisos en manos de los grandes tenedores sin ninguna indemnización, son las demandas clave si queremos resolver a fondo una crisis estructural que ningún gobierno está dispuesto a solucionar cuando son ellos quienes legitiman a los grandes tenedores y a la Banca. Porque la vivienda es un derecho, no un negocio.
También exigimos un aumento de los presupuestos para vivienda para mujeres víctimas de violencia de género, viviendas de acogida y acompañamiento psicosocial. Porque las violencias machistas siguen y las mujeres que no pueden acceder a una vivienda se encuentran en una situación más vulnerable.
¡Basta de violencia contra las mujeres!
Ya se conocen al menos 15 feminicidios en lo que va de año. En 2025 las agresiones sexuales y delitos contra la libertad sexual volvieron a aumentar y rozaron los 22.000. Las denuncias de trabajadoras migrantes hacia Julio Iglesias muestran que esta violencia se refuerza con el racismo y la explotación de clase.
En los últimos años, desde los “gobiernos progresistas más feministas de la historia”, la izquierda reformista y el feminismo institucional nos quisieron hacer creer que la violencia de género se podía resolver con modificaciones en el Código Penal, o otorgando más poder a la policía, un modelo “punitivista” que no aborda ni las causas ni resuelve los problemas estructurales. Además, estos días saltaba a los medios que el jefe operativo de la Policía Nacional era cesado por una denuncia de violación que quiso ser silenciada y que puede involucrar incluso al ministro del Interior. Es otro ejemplo de que la violencia machista no es una cuestión individual, sino estructural, unida por mil lazos al funcionamiento de un estado al servicio de los poderosos. La violencia institucional contra las mujeres se refuerza con la justicia patriarcal, pero ni la policía ni los jueces, estructuras profundamente machistas y racistas, pueden ser instrumentos para el avance de nuestros derechos.
Por otra parte, y como cuestión que hace a la violencia que sufren las mujeres, el derecho al aborto continúa sin ser de acceso universal. En la mayoría de CCAA es imposible abortar en la Sanidad Pública. Además, con los mecanismos de la racista Ley de extranjería, las mujeres en situación irregular enfrentan barreras y obstáculos burocráticos que no les permiten abortar en la Sanidad Pública. El derecho al aborto es el mayor ejemplo de que ningún derecho conquistado bajo el sistema capitalista está libre de ser atacado.
Para enfrentar la violencia es necesario levantar comisiones de mujeres y personas LGTBI en los centros de trabajo y de estudio, independientes de las patronales, y pelear por un plan de educación sexual integral, por la separación de la Iglesia y el Estado y por más financiación para centros autogestionado para mujeres víctimas de violencia. Porque nuestras vidas valen más que violencias, que sus guerras, sus beneficios, este 8M levantamos un feminismo socialista, internacionalista y antiimperialista. Contra el capitalismo, el patriarcado y la ofensiva reaccionaria, organicemos la fuerza de las mujeres trabajadoras, las jóvenes, estudiantes y disidencias desde abajo. ¡Ni una menos, vivas y libres nos queremos! ¡Contra la guerra y el imperialismo, solidaridad internacionalista! ¡Si tocan a una, respondemos todas!
Solo impugnando desde la base los cimientos de esta sociedad capitalista podemos construir otra sociedad, sin opresión ni explotación.
Pan y Rosas Estado español
CRT Estado Español
Corriente Roja – Cuarta Internacional






