Estimadas compañeras y compañeros:
Nos dirigimos a vosotros/as con la intención de poner fin a esta situación en la que nos encontramos de ruptura, de hecho, de la organización que durante años (la mayoría con décadas de militancia en la organización y en el movimiento obrero) hemos ido construyendo en común.
Para cualquier militante revolucionario/a que mire cómo está hoy el mundo, de un lado la agresión yankee a Venezuela, pasando por la guerra de Ucrania, el genocidio en Palestina, la proliferación de la extrema derecha, del bonapartismo o el rearme imperialista. Pero de otro, las constantes irrupciones del movimiento de masas, en especial de la juventud, como demostró la oleada de solidaridad con Palestina, las revueltas en el mundo de la llamada generación Z y con importantes incorporaciones del movimiento obrero (Italia, Portugal, etc.). En síntesis, un periodo donde se reactualizan las condiciones de la época imperialista de crisis, guerras, revoluciones y contrarrevoluciones, cualquiera se puede acabar haciendo, de entrada, una pregunta muy básica: ¿cómo, en medio de esta situación, donde queda al descubierto el abismo que media entre esos dos polos: la situación objetiva y la extrema debilidad subjetiva de la clase obrera y de la dirección revolucionaria de la misma, los/as militantes de Corriente Roja-LITci “se dividen”?
Responder a esta situación en el mundo era el desafío del XVI Congreso Mundial de la LiTci
La Conferencia Internacional de CR, previa al XVI Congreso Mundial, resolvió “poner la política en el puesto de mando” frente al fraccionalismo y los debates de aparato que atravesaba la LiTci. Fue en este sentido que aprobamos una serie de resoluciones y documentos1, tratando de dar respuesta a esa situación mundial tan extremadamente compleja.
Sin embargo, muy lejos de esta preocupación, la tarea del Congreso Mundial fue poner en el primer punto la expulsión de militantes de muchos años, con los que no coincidíamos en sus posiciones, pero considerábamos que era una atrocidad expulsarlos. Y peor aún, el Congreso alentó a los partidos a que pudieran proseguir en esa línea de purgas ante las diferencias de “régimen” surgidas.
Cuando era más que necesario mirar de forma autocrítica las causas de nuestras crisis recurrentes, cuestionar nuestra manera de razonar, como decía el balance presentado al Congreso, y dar un giro de 180º, acometer una verdadera revolución en la LITci, el Congreso optó por dinamitar la LITci, imponiendo un régimen burocrático y reafirmando su deriva autoproclamatoria, sectaria y desgraciadamente oportunista. Valga como ejemplo la resolución sobre la guerra de Ucrania, donde cuanto más se precipitan en el mundo las justas protestas contra el rearme imperialista, nosotras/os llevamos más de cuatro años reclamando armas para Ucrania, lo que en nombre de una reclamación justa, el repudio a la invasión rusa, nos llevó a acabar pegados a los aliados de EE.UU. y la OTAN, al títere Zelenski; a desconocer el carácter “plurinacional” de Ucrania y a no hacer llamamiento alguno a la clase obrera rusa para que enfrente a su propio imperialismo. Es decir, todo lo opuesto a sostener un programa y una política de independencia de clase frente a la guerra y el armamentismo.
Hace falta un proyecto estratégico, un proyecto socialista para la clase obrera y las/os oprimidas/os del mundo
La gran tarea revolucionaria es definir un proyecto estratégico, avanzar en la actualización del proyecto socialista frente a la barbarie del sistema capitalista, pero también frente a la infame amalgama entre estalinismo y socialismo, que el fracaso del “socialismo real”, del totalitarismo burocrático, impuso, y a la no menos perversa estrategia socialdemócrata de amalgamar socialismo a gestión gradual del capitalismo, hasta el liberalismo actual.
No hay forma de disputar la conciencia obrera, de generar conciencia de clase, sin una actualización del proyecto socialista, que vea cómo tras la caída del llamado “socialismo real” vamos articulando un discurso que combata esas amalgamas. Que, como dijera Marx, “libere a los vivos del peso de los muertos” y contraponga a la debacle burguesa las posibilidades de un proyecto de democracia obrera, de democracia consejista; de planificación socialista frente a la destrucción del planeta y la obscena desigualdad social; que analice los procesos de revoluciones y revueltas que se vienen sucediendo en los últimos 25 años alrededor de los grandes hechos de la lucha de clases: la Primavera Árabe; las guerras, en especial la de Ucrania; Siria, el genocidio en Palestina…, y aborde así los problemas estratégicos de la construcción de un Partido mundial para la revolución socialista, que nosotras/os entendemos como la reconstrucción/refundación de la IVª Internacional, una tarea en la que felizmente ni estábamos ni estamos solos/as.
La mayoría de la dirección de Corriente Roja se sumó a la deriva burocrática y oportunista de la LITci
La mayoría de la dirección de Corriente Roja pasó de poner la “política en el puesto de mando” y profundizar esta reflexión, a avalar la deriva de LITci. Contra lo resuelto en la propia Conferencia Internacional de Corriente Roja, la delegación elegida para ese Congreso Mundial no presentó la resolución votada de manera casi unánime por esta Conferencia contra las expulsiones y el no cierre del XVI Congreso Mundial para continuar debatiéndose los puntos políticos centrales.
El Congreso Extraordinario de Corriente Roja que solicitamos fue convocado, pero en lugar de serlo para profundizar los documentos que la propia mayoría de la dirección había presentado al Congreso Mundial y la línea de la Conferencia Internacional de profundizar en estos debates del proyecto estratégico (corregir la línea con respecto a la guerra de Ucrania, el balance de los acontecimientos de Siria y la Primavera Árabe, el auge de la extrema derecha expresada, entre otras, en la llamada guerra judicial (lawfare) de Brasil a Argentina, por citar dos casos de repercusión mundial, así como en el balance crítico de las teorizaciones de Moreno y la LITci sobre la llamada “revolución democrática” y la lógica “objetivista” que han impregnado nuestras elaboraciones y posiciones durante años, y fundamentalmente en recuperar la tarea de reconstrucción de la IVª Internacional), se convirtió en la versión “nacional” del burocratismo manifestado en el Congreso Mundial de la LITci, retrasando o directamente impidiendo la publicación de varios textos de los que presentamos.
Nosotras/os, por respeto a tantos años juntas/os y a toda la militancia, no vamos a contribuir a una situación donde el legítimo y necesario debate acabe apareciendo a los ojos de simpatizantes, amigas/os y activistas como una suerte de guerra de secta. Así pues, hasta aquí hemos llegado.
Nos vamos a unir fuerzas con las/os compañera/os de la CRT en un Comité conjunto y en un Movimiento internacional por un Partido Mundial para la revolución socialista, junto a la CRP-CI y otras organizaciones internacionalistas
Nos vamos a unir fuerzas para poner en el centro la tarea de construir un partido mundial para la revolución socialista, que nosotras/os entendemos que es la lucha por reconstruir/refundar la IVª Internacional, sobre la base de la Teoría-programa de la Revolución Permanente y el Programa de Transición para la revolución socialista.
Para ello en estos días nos proponemos conformar un Comité́ conjunto con las/os compañeras/os de la CRT (Corriente Revolucionaria de los Trabajadores/as), que profundice los debates estratégicos, programáticos y políticos, asumiendo conjuntamente las tareas estatales e internacionales derivadas de las exigencias de la lucha de clases, con el objetivo de sentar bases sólidas que permitan la fusión de ambos grupos en una única organización revolucionaria, que sea un paso más para seguir agrupando fuerzas. Un proyecto muy superior a la suma de nuestras fuerzas, que siente las bases para construir un gran partido de trabajadores/as revolucionario en el Estado español.
Nos vamos junto a las compañeras y compañeros de la Corriente Revolución Permanente-Cuarta Internacional-CRP.CI; de March to Socialism de Corea del Sur; Rouge de Bélgica; What is to be done de Canadá, a impulsar la iniciativa de poner en pie un Movimiento por una Internacional de la Revolución Socialista. Y lo haremos poniendo encima de la mesa para su debate los acuerdos, las dudas y las diferencias, para intentar resolverlas juntos/as, mientras intervenimos en los desafíos diarios de la lucha de clases.
Abordamos la constitución de este Comité conjunto convencidos/as de que la vida nos brinda la oportunidad de construir desde ya un proyecto estatal e internacional que auna a nivel local la tradición obrera, la militancia de una generación de trotskistas de los años 70 y la transición, con militantes revolucionarios/as que expresan el empuje de la juventud y forman parte destacada del actual ascenso juvenil. Y expresa a nivel internacional la confluencia de militantes de la IVª Internacional, procedentes de corrientes distintas. Un Comité Conjunto que es de partida más que una suma de dos grupos y que puede y debe ser un referente para trabajar con otros sectores que ya hay o van surgiendo a nivel estatal e internacional al calor de la lucha de clases.
Que la vida dé y quite razones
Los documentos que hemos ido escribiendo en este periodo, incluidos los que no se nos publicaron, están desde ya a disposición de toda la militancia de Corriente Roja, de la LITci y de cualquier activista obrero y de la juventud2. El ofrecimiento a debatir sobre el proyecto estratégico socialista sigue abierto para quien quiera y no renunciamos a que los hechos de la realidad, que son testarudos, nos puedan volver a acercar.
Nos declaramos trotskistas y militantes de la IVª Internacional. En nuestras críticas, que siempre fueron también autocríticas, no hemos considerado ni consideramos, como sí se ha hecho con nosotros/as, “traidores” a nadie. Esos calificativos, sacados del arsenal del estalinismo, son impropios entre compañeros/as que hemos compartido muchos años de lucha y no hemos traspasado la barrera de clase.
Abordamos esta nueva tarea sin renunciar a seguir profundizando nuestro propio balance y sin desconocer ni una sola de las enormes dificultades que este desafío entraña, pero lo hacemos también a la manera del viejo Trotski, como “optimistas de larga y penetrante mirada”, ese optimismo que nada tiene que ver con la ingenuidad o el determinismo sino con el sentido histórico. Mientras la otra cara de la realidad de la barbarie de este sistema sea la lucha de la juventud, los/as trabajadores/as y las/os oprimidas/os; mientras haya revolucionarios/as que, lejos de la autocomplacencia y la autoproclamación, sigan levantando las banderas del socialismo, de la IVª Internacional y la auto organización obrera, la historia sigue abierta.
Corriente Roja IV Internacional






