Sobre el proyecto de reconstrucción de la IV Internacional y la LITci

Los/as firmantes de este documento defendimos el BDI 1 porque nos pareció un buen punto de partida en relación con la concepción política del mundo sobre el cual seguir desarrollando algunos de sus ejes, así como resolvimos apoyar el BDI 5 por acordar con lo fundamental del balance, aunque nos oponemos frontalmente a “la constatación de que la LIT es el único embrión real para la reconstrucción de la IVa Internacional” (BDI 5, pág. 27).

Los derroteros del debate han dejado ese boletín sin desarrollar. No se sacan conclusiones políticas de los hechos centrales de la lucha de clases (Ucrania y Siria, por ejemplo) en relación a los problemas que se señalan en el propio balance (la “forma de razonar”, objetivismo; estapismo…). El debate se ha centrado en las polémicas sobre método y régimen, reforzando la idea que la crisis de la LiT.CI tiene más que ver con un problema de régimen que con los problemas programáticos y estratégicos que arrastramos y que están en la base, a nuestro juicio, de las crisis recurrentes que estamos viviendo.

Este material es el resultado de varias discusiones en el Comité Estatal de Corriente Roja, con la colaboración de algunos/as cuadros del partido. Es un intento de desarrollar la primera tarea apuntada en el BDI 5, “retomar la discusión sobre un proyecto de construcción para nuestra Inter-nacional”, poner en el centro de este precongreso el debate sobre un proyecto de construcción que, a nuestro parecer, es estratégico y que intenta ayudar a arrojar luz a la situación de crisis que vive la LiT.Ci.

 

I.         Una renovada actualización de la época imperialista de guerras, crisis y revoluciones

1/ Acordamos con las características generales señaladas en el BDI 1 sobre la situación mundial que se sintetizan en la fórmula “crisis del orden mundial”, que no es otro que el surgido tras la II Guerra Mundial, con los EE.UU como potencia hegemónica; pero opinamos que la realidad empuja a ir más allá.

2/ Sin necesidad de parafrasear a Trotski, el signo de los tiempos es la contradicción entre el peso de la crisis del capitalismo en su decadencia y el retraso en la construcción de la dirección revolucionaria de la clase obrera, que dirija todas las luchas que se dan cotidianamente en el camino de la toma del poder y la transformación socialista de la sociedad.

3/ En un momento histórico en que nunca fue tan necesaria la revolución socialista, nunca estuvo tan alejada en la conciencia de las masas trabajadoras del mundo, profundizando la crisis de la dirección política de la clase obrera. Cobra actualidad la afirmación de Gramsci, “el viejo mundo se muere, el nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”, en forma de extrema derecha, fascismos, sionismo, guerras y genocidios televisados; en concreto, los gérmenes de la barbarie.

El BDI 1 señala tres aspectos centrales del marco general

 

4/ a- la curva descendente de la economía iniciada con la gran recesión de 2007-09, marca toda la evolución del capitalismo desde entonces.

  • la disputa entre el imperialismo hegemónico y decadente (EEUU) con el imperialismo emergente de China.
  • Los ataques brutales del imperialismo y las burguesías a las condiciones de vida de los trabajadores/as que generan la polarización social y política y conducen a una creciente inestabilidad política global que tiende a agudizar la lucha de clases.

Además, tenemos que incorporar un cuarto elemento en este periodo histórico: la crisis medioambiental, estrechamente interrelacionada con los demás elementos.

5/ Esa tendencia al desequilibrio y a la agudización de la lucha de clases, se expresa en el genocidio del pueblo palestino, la guerra de Ucrania y la guerra latente en Oriente Medio, así como en otras guerras regionales y se explicita en las crisis políticas presentes en países importantes, con divisiones en las burguesías, fortalecimiento de la ultraderecha y luchas obreras y populares. Las situaciones pueden cambiar rápidamente debido a la creciente polarización social y política.

6/ La guerra de Ucrania, la irano-israelí, el genocidio palestino, el ascenso de Trump a la presidencia de los EEUU avalando al “trumpismo” mundial, el plan Abraham sionista, la crisis en el Sahel y Centro África o el Sahara, y así hasta 56 guerras abiertas en todo el mundo, demuestran que las instituciones de resolución pacífica de los conflictos inter capitalista construidos bajo el orden de Yalta y Potsdam (ONU, OMC, OMS, UNESCO, OIEA, CPI, etc.) están vacíos de contenido, son cascarones sin fuerza para imponer sus resoluciones.

 

Lucha por un nuevo reparto del mundo: el rearme en el centro

7/ Como dice el BDI 1, la decadencia de los EE.UU viene acompañada por la emergencia de una nueva potencia, China; una “nueva potencia imperialista a partir de su respuesta a la gran crisis del 2008”. “China es el adversario más peligroso y potente que los EE.UU hayan enfrentado jamás”, como reconoció expresamente Marcos Rubio, de la administración Trump.

8/ Fue Lenin el que dijo que “el mundo estaba repartido”, que ahora solo caben “nuevos repartos”, que bajo el capitalismo solo se pueden hacer con el uso de la fuerza, sea económica, política, diplomática y, si esta no basta, militar. Por eso, en las condiciones de agudización a todos los niveles de las contradicciones interimperialistas, el BDI 1 es muy limitado cuando afirma que “la disputa inter imperialista se expresa también en la frenética reanudación de la carrera armamentística, que ha dado un salto cualitativo, empujado por las rivalidades y las guerras en Ucrania y Medio Oriente”. Hay una ola actual en defensa del rearme masivo también en Europa, donde la UE se presenta como el “imperialismo bueno” cuando ha actuado como cínico auxiliar del imperialismo norteamericano en el genocidio palestino. Nadie se rearma al nivel que lo está haciendo si no es para prepararse para conflictos superiores. “Si quieres seguridad, preparemos la guerra”, como dijo el primer ministro británico Starmer en marzo de este año.

9/ La política militarista y belicista ya se ha manifestado en los “presupuestos de guerra” que es el acuerdo de la OTAN de aumentar el gasto militar de sus estados a un mínimo de un 5% del PIB. El rearme, dicho de otra forma, el “keynesianismo militar”, no es otra cosa que garantizar al complejo militar industrial unos beneficios a cargo de los presupuestos estatales, para cambiar la dinámica de la correlación de fuerzas interimperialista. Como dijera Marx, “entre dos derechos iguales, lo que decide es la fuerza”, y la OTAN y sus estados están decidides a seguir siendo los más fuertes.”

10/ Este camino ya lo han comenzado a recorrer en los EE.UU con la Ley Fiscal de Trump o en Francia con la Ley de Política Fiscal de Macron, donde abiertamente se dice que van a recortar 44 mil millones de euros en derechos sociales para gastarse 60 mil millones en armamento. Una política que sintetizara hace unos meses el secretario general de la OTAN, Martin Rutte, cuando

afirmó que los ciudadanos de los Estados Miembros deben “aceptar sacrificios”, como recortes en sus pensiones, sanidad, etc., para aumentar el gasto en defensa y garantizar la seguridad a largo plazo.

 

El auge de la extrema derecha y la exacerbación nacionalista: el bonapartismo

11/ La crisis del orden mundial es la crisis de la globalización capitalista que exacerba las tendencias centrifugas del sistema, haciendo palpable la contradicción entre el carácter mundial del sistema y sus fronteras nacionales. Frente al “cosmopolitismo” imperialista de los demócratas y progresistas fracasado con la globalización capitalista, el American First de Trump es la expresión más aguda de esa contradicción.

12/ Trump, Orban, Meloni, Abascal, Milei o Bolsonaro, … reflejan ese auge de la extrema derecha, de la exacerbación del nacionalismo reaccionario, del cierre de las fronteras y la apuesta por las motosierras, las medidas de recortes y desregulación interna completa del mercado y los derechos laborales y sociales, los despidos masivos o las expulsiones de inmigrantes, de la represión de las protestas.

 

13/ La tendencia al bonapartismo se pone de manifiesto, también, en la crisis y choques entre las propias instituciones burguesas, y se replica en todos los estados con leyes represivas. El asalto trumpista al Capitolio de los Estado Unidos, en 2021, marcó un momento crucial al que siguieron los roces y el choque con una parte de la judicatura. En otros lugares se han ido reproduciendo las intervenciones políticas del “poder judicial”, el llamado Lawfare, esa especie de guerra judicial de desgaste o golpes blandos que se han venido dando en diversos lugares.1

 

14/ A partir de este repliegue nacional con el American First, Trump representa al sector más decidido del imperialismo yanki en la competencia y la disputa por el mercado mundial: si en algún estado la política interior está determinada por las relaciones internacionales es la que fue la potencia hegemónica durante 80 años. Así, ante el vacío de instituciones internacionales que se apoyaban en el mundo de 1945, vaciadas de contenido por la crisis global del capitalismo, Trump busca sustituirlas con un papel de “bonaparte” mundial al que todos deben rendir pleitesía. O sea, disciplinarse de nuevo a la hegemonía estadounidense.

 

15/ El resurgir del nacionalismo patriotero de las potencias imperialistas, en la línea del American First, va unido al aumento del racismo y la xenofobia, de la LGTBIfobia y el machismo, Estas ideologías están al servicio de dividir a la clase obrera y los pueblos en su lucha contra el militarismo y la guerra, así como para empobrecer a éstos y seguir aumentando los beneficios en una situación de crisis del sistema capitalista.

 

La lucha contra las guerras inter-imperialistas, el rearme y por la paz entre los pueblos se pone en el centro del programa revolucionario, pero no con los métodos del pacifismo estéril, sino con los de la lucha de clases y la revolución. Esta la gran tarea que, hoy, enfrentamos en el camino de la revolución socialista.

 

16/ Se hace inevitable recordar las palabras de Trotski en el Programa de Transición, “las condiciones objetivas de la revolución proletaria no sólo están maduras, sino que han empezado a descomponerse. Sin revolución social en un próximo período histórico, la civilización humana está bajo amenaza de ser arrasada por una catástrofe. Todo depende del proletariado, es decir, de su vanguardia revolucionaria La crisis histórica de la humanidad se reduce a la dirección revolucionaria”.

 

I.         La clase obrera, los/las oprimidos/as y la estrategia socialista

 

El tiempo de la revuelta

 

17/ Desde el estallido de la crisis del 2008, se abrieron periodos con más o menos continuidad, en los que proliferaron grandes protestas, levantamientos, rebeliones, jornadas revolucionarias…es lo que se ha venido a llamar el tiempo de la revuelta.

 

18/ Efectivamente, la realidad está lejos de la visión cuyo único componente que la constituye es una “oleada reaccionaria”. Desde la gran crisis capitalista de 2008 vivimos en un contexto internacional en el que las masas no han dejado de luchar. Ejemplo de dichas luchas en estas casi dos últimas décadas es la llamada primavera árabe (2010-2012), quizás la más importante de los procesos de ascenso de luchas de lo que llevamos de siglo XXI. Pero en ese periodo se dieron otras luchas en Europa (Grecia 2010; 15M Estado español, 2011; los chalecos amarillos en Francia, 2018; las protestas turcas de la Plaza Taksim, 2013; el procés catalán, 2012-2019); en Latinoamérica (protestas en Brasil, 2013, las jornadas revolucionarias de Chile, 2019); en Asia (las masivas manifestaciones en Hong Kong, 2014, las protestas en el Líbano, 2019-2020 o las protestas en Sri Lanka que provocaron la huida del presidente del país, 2022) o en África (el “Hirak argelino”, 2019, la “Marcha del Millón” en Sudán contra el Ejército golpista, 2021). Por no hablar de las masivas manifestaciones de mujeres, que tuvieron en el 2018 un pico altísimo de lucha a nivel mundial; las masivas manifestaciones en EEUU tras el asesinato de George Floyd, que generó una oleada de solidaridad en el mundo (2020), la oleada masiva de protestas en todo el mundo en apoyo a Palestina contra el genocidio perpetrado por el estado sionista de Israel o la reciente jornada en la India en la que 250 millones de trabajadores/as fueron a la huelga general.

 

La clase obrera: protagonismo social en las revueltas; cambios estructurales y conciencia de clase

 

19/ Salvo contadas excepciones, como el proceso revolucionario en Egipto, las huelgas generales de Grecia, Bélgica, Corea del sur o las protestas en Francia, la clase trabajadora ha intervenido en dichos procesos diluida como parte del pueblo o de la “ciudadanía”. Esta participación como individuos aislados marca el enorme retraso de la clase obrera con relación a la envergadura de los ataques que efectúan gobiernos y patronal y, con ella, pierde el poder de lucha y de paralización de los resortes del poder económico, así como espacio con relación a los sectores oprimidos, dejando ese espacio a sectores de la pequeña burguesía y las llamadas “clase medias”.

 

20/ La paradoja es que la clase obrera siguió creciendo en el mundo y superándose en número, pero los planes neoliberales fueron no solo recortando sus derechos sino introduciendo factores de enorme desigualdad en la clase obrera y, sobre esa realidad actúan los aparatos políticos y sindicales y despliegan sus machacones discursos los propagandistas.

 

21/ Los defensores del neoliberalismo fueron creando la “conciencia” del individualismo y demonizando la lucha y todo lo que tenga que ver con lo colectivo. Es así como la “idea” de revolución desapareció del imaginario colectivo y todo el discurso reaccionario se reforzó con la nefasta experiencia de la dominación estalinista. El totalitarismo de un lado y la debacle económica del otro, en los llamados países del socialismo real, fueron reforzando a los propagandistas del sistema y ensalzando el mercado, la “demostración inequívoca” del capitalismo como el único sistema posible y la democracia como el único modelo deseable.

 

22/ Toda esta ideología junto con la resignación y la búsqueda del mal menor han ido calando en la clase obrera, en sus organizaciones y en muchos/as militantes de la izquierda, imponiendo un retroceso en los criterios más elementales en la conciencia de clase. El peso de la pequeña

 

burguesía y las llamadas clases medias, asentada en la ideología burguesa dominante, ha sido la base social sobre la que se han venido apoyando los ideólogos posmodernos y que nunca han pasado del límite del orden.

 

23/ Más aún, el relanzamiento progresivo de movimiento sociales de los sectores oprimidos, como la lucha de las mujeres, el colectivo LGTBIQ+, las nacionalidades oprimidas, la lucha medioambiental, los/las inmigrantes o, los/las inquilinos/as, son utilizadas para fomentar la construcción de las ideologías identitarias, disociadas de las bases materiales, sociales y económicas que las generan y contraponiéndolas a la clase obrera. Así, aun habiendo victorias parciales no consiguen construir ni fortalecer la autoorganización de la clase trabajadora y sus luchas y los movimientos acaban centrándose en una aspiración que se limita a la realización, a algún nivel, de parciales la “identidad” particular.

 

24/ En la propia clase obrera, este retroceso se expresa en las tendencias sindicalistas corporativas en las organizaciones que se dicen de clase, las cuales disocian la lucha sindical de la política, reemiten la “acción sindical” al ámbito corporativo de la empresa o la categoría y, en muchos casos, esa acción sindical se basa en la judicialización de los problemas.

 

La clase obrera, programa y la lucha por su identidad

 

25/ Décadas de domino estalinista a las que se sumaron las más recientes cuatro décadas de dominio neoliberal, imponen una batalla sin tregua frente a la subjetividad dominante en la clase obrera y la gran mayoría de los/as oprimidas. Para los/as marxistas revolucionarios, es un imperativo cotidiano luchar contra todas las falsas conciencias, incluida la conciencia “tradeunionista”, pues es una economicista, corporativa y burguesa y un obstáculo para que la clase obrera se identifique a sí misma como tal, se fortalezca y se postule como clase hegemónica tomando las reivindicaciones del resto de los sectores expoliados y oprimidos por el capitalismo.

 

26/ La lucha por la recomposición y reconstrucción de un proyecto socialista exige profundizar todas y cada una de las dimensiones estratégicas, tácticas e ideológicas que se concentran en el programa de transición elaborado por Trotski que, si bien no abarca todos los aspectos de la construcción socialista, sí lleva hasta las puertas de la revolución socialista. En este sentido estamos obligados a desterrar conceptos que han sido y son fuente de profundos equívocos en nuestra corriente y que inviabilizan el combate consecuente por transformar la conciencia de la clase obrera en si en conciencia para sí.

 

27/ Tal y como se señala en el Programa de Transición: “La tarea estratégica del próximo período – período prerrevolucionario de agitación, propaganda y organización- consiste en superar la contradicción entre la madurez de las condiciones objetivas de la revolución y la falta de madurez del proletariado y de su vanguardia (confusión y descorazonamiento de la vieja dirección, falta de experiencia de la joven). Es preciso ayudar a las masas, en el proceso de la lucha, a encontrar el puente entre sus reivindicaciones actuales y el programa de la revolución socialista. Este puente debe consistir en un sistema de reivindicaciones transitorias, partiendo de las condiciones actuales y de la conciencia actual de amplias capas de la clase obrera a una sola y misma conclusión: la conquista del poder por el proletariado”.

 

28/ Ese programa, por tanto, es una unidad política, “un sistema de reivindicaciones transitorias, cuyo sentido es el de dirigirse cada vez más abierta y resueltamente contra las bases del régimen burgués”. Este criterio es opuesto al de situar como la clave de la acción del partido la definición de “dos o tres consignas” que movilicen, para agitarlas entre las masas o a descubrir cuáles son esas necesidades inmediatas que pueden empujar a la movilización de las masas. La clave, pues, de un “partido para la acción” es detectar cuáles son las necesidades inmediatas y motoras de la

 

movilización. “En síntesis: nuestra teoría se volcará a descubrir qué consignas debemos agitar, nuestra propaganda a explicar a la vanguardia por qué debemos agitar esas consignas y no otras. Esto no quiere decir que sean nuestras únicas actividades teóricas y propagandísticas, sino que son las principales. Esquematizando, podemos decir que toda la ciencia y el arte trotskista se sintetizan en la capacidad para elaborar las consignas adecuadas en cada momento de la lucha de clases” (El Partido y la revolución mundial, Nahuel Moreno)

 

29/ Por esa vía acabamos negando la unidad política de un programa para la acción revolucionaria abriendo la puerta a una particular adaptación de un programa mínimo para la acción y otro máximo que se resume en la Dictadura del proletariado. Y atentamos, así, contra las tareas del periodo, agitación, propaganda y organización, absolutizando, en los hechos, la primera, la agitación, (que es lo que caracteriza a “un Partido para la acción”) en detrimento de las otras dos y condenando por “propagandistas” a quien pretenden hacerlo.

 

30/ No hay forma de entrar a la lucha por construir la identidad obrera, la conciencia de clase sin combinar esas tres tareas del periodo, colocándolas como antagónicas y negando, de hecho, el papel crucial de la propaganda revolucionaria.

 

La construcción de la hegemonía de la clase obrera

 

31/ Las clases sociales, incluida la propia clase obrera, son heterogéneas, y en esa heterogeneidad se sustentan los roces y choques al interior de las clases. A las realidades materiales que el neoliberalismo profundizó, como hemos señalado antes, se le añaden las derivadas de las opresiones que se manifiestan al interior de la clase obrera pero también de otros sectores intermedios de la sociedad.

 

32/ La lucha por la identidad de clase y la hegemonía de la clase obrera, es decir su capacidad de liderazgo sobre los demás sectores oprimidos, son tareas indisolubles y nos obligan a romper de manera frontal con todo vestigio del estalinismo, que defendía el principio del triunfo de la revolución obrera encabezada por “el partido de la clase obrera” al que estaban “supeditadas” las demandas del resto de las oprimidas/os. Esta concepción etapista delega la resolución de las opresiones a una manera seudo religiosa: en un futuro, cuando alcancemos “nuestro reino, que no es de este mundo” esos problemas se resolverán. Peor aún pretenden educar a la militancia revolucionaria en no incurrir en errores “oportunistas”, “capitulando” al nacionalismo, al feminismo, al movimiento LGTBI… e incurren, así, en el sectarismo frente a la justa y progresiva lucha de las/os oprimidos al tiempo que acaban en un oportunismo infame capitulando a la conciencia atrasada, de prejuicios machistas, xenófobos, homófobos, racistas o chovinistas, que burguesía alienta en las filas obreras. Por eso el programa de esta época, el programa de transición, debe preservar su unidad política que construye la identidad de clase, pero también a la clase obrera como sujeto hegemónico, valga decir que lidera esa alianza de las y los explotadas y oprimidas.

 

Partido y autoorganización

 

33/ El Partido revolucionario lucha por lograr la independencia de la clase obrera, porque ésta se libere de la influencia política e ideológica de la burguesía y agrupe a los sectores más decididos y conscientes de la clase obrera y la juventud. La lucha por la revolución socialista se sustenta en la necesidad apremiante para la humanidad de acabar con la barbarie que impone este sistema capitalista decadente y liberarla de la explotación y opresión que impone la sociedad de clases, permitiéndole desarrollar toda su potencialidad creadora y en armónica relación con la naturaleza edificar el proyecto socialista.

 

34/ Pero esa tarea requiere mucho más que solo “un Partido revolucionario” y a la luz de la

 

experiencia que supuso las décadas de estalinismo, los regímenes autoritarios, o la experiencias con gobiernos que se autotitulan “socialistas”, estamos obligados/as a precisar mucho más cómo trabajar desde el partido revolucionario con los organismos que surgen de las luchas y la autoorganización, la relación del partido con los organismos de Frente único, la unidad de acción y el peso de la lucha ideológica que debe accionar toda ese accionar.

 

35/ En esa batalla ideológica por el socialismo para ganar a la clase obrera y, en especial, a los sectores de la juventud, hay que hacer un enorme esfuerzo por saber explicar, de la forma más pedagógica posible, el socialismo por el que luchamos.

 

36/ Frente a la falsificación estalinista del socialismo, la lucha de Trotski, como continuador de la revolución que encabezara Lenin, se asentó en dos aspectos esenciales inseparables entre ellos: la democracia obrera y la planificación socialista, la producción al servicio de las necesidades sociales. Ambos aspectos los levantamos en abierta confrontación, donde más allá del régimen político del que se hable, se marcan las diferencias de clase, de uno y otro modelo social.

 

37/ Valga algún ejemplo. Hoy cuando, las guerras, el armamentismo y el militarismo imperialista tiñen el panorama mundial, nuestro criterio de clase se sustenta en la “paz entre los pueblos y la guerra entre las clases”, en el derecho de autodeterminación de los pueblos y, frente al criterio burgués de los ejércitos, que le garantizan el monopolio de la violencia, nosotros/as sustentamos el criterio del pueblo en armas. Contra la anarquía de la producción capitalista y su criterio de producción para la ganancia que es la base de la actual catástrofe ambiental que destruye la vida en el planeta y saquea la naturaleza, nuestro programa, partiendo de las medidas más básicas e inmediatas, apunta a la planificación socialista que recupere la relación metabólica entre la naturaleza y los seres humanos.

 

38/ Esa construcción de una sociedad socialista no puede ser tarea únicamente de un partido revolucionario exige la construcción de esos organismos que vayan surgiendo de la autoorganización, sean “Soviets”; “Juntas” o “Comités de acción” y de ahí que esa colaboración entre el Partido revolucionario y esos organismos sea crucial tanto para articular fuerzas que hagan posible ese proceso revolucionario como para sostenerlo después.

 

39/ Por esa razón el trabajo del Partido en los organismos de Frente Único, la unidad de acción con las organizaciones obreras y de los oprimidos/as, con los organismos que surjan de luchas, es condición indispensable para el trabajo revolucionario, tal cual señala el Programa de Transición como “tareas del periodo”: agitación, propaganda y organización.

 

40/ Todo desprecio al trabajo en los organismos de Frente único, de no alentar y apoyar la autoorganización surgida de las luchas, en los grados y posibilidades que nuestras fuerzas brinden, no es más que manifestación de sectarismo. Despreciar ese trabajo o infravalorarlo contraponiéndolo a la “construcción del partido”, eleva ese sectarismo a la categoría de enfermedad crónica.

 

III.- La Lit.Ci y el proyecto estratégico de reconstrucción de la IVª Internacional

 

Las Tesis aprobadas en el V Congreso

 

41/ En septiembres de 1996 fueron aprobadas la tesis sobre “La reconstrucción de la IVª Internacional”. Aquel documento marcó durante todo un periodo el proyecto estratégico de reconstrucción de nuestra internacional destruida tras la crisis del ´92, vinculando esa reconstrucción no a un esfuerzo endógeno sino al de trabajar sobre y con otras corrientes y grupos para la reconstrucción de la IVª Internacional. Durante unos años esos esfuerzos se vieron

 

correspondidos con avances en la reconstrucción de la Lit.Ci, los trabajos en el este de Europa en torno al Koorkom, la reunificación con el CITO, fusiones de ámbito nacional, como el que dio lugar al PRT en el estado español o el ingreso del PDAC, fueron los reflejos más relevantes de ese esfuerzo.

 

42/ Sin embargo, como se señalan en el balance presentado al XVI Congreso (BDI5), el proyecto de construcción fue girando empíricamente, al compás de los acontecimientos en Argentina (2001) y sustituyendo ese proyecto estratégico por llamamientos al FUR en Argentina, dirigido a las organizaciones surgidas de la diáspora del MAS, exceptuando expresamente al Nuevo MAS y al PTS. Si bien hubo una autocrítica con respecto a esta orientación, el periodo entre los tres siguientes Congresos (2008-2011) estuvo marcado por sustituir el proyecto estratégico de las Tesis de reconstrucción de la IVª, por la “unidad del morenismo” expresada en el intento de unidad con la UIT.

 

43/ Las Tesis, tenían el mérito el ubicar en el centro de la LiT.Ci el proyecto estratégico, huyendo además de la autoproclamación sectaria y tomando como referencia los esfuerzos de Trotski desde finales de los años 20 y especialmente los años 30. Sin embargo las Tesis estaban abocadas al fracaso por dos aspectos centrales: en primer lugar, porque se asentaban en una percepción completamente equivocada de la realidad, las falsas conclusiones sacadas de la restauración capitalista, de una “situación revolucionaria permanente”, una “crisis crónica del capitalismo” y un “ascenso objetivo de las masas” que lograba triunfos “colosales”, como la “revolución política en la URSS”, que acabó con el estalinismo, o las “revoluciones democráticas”, como las de Egipto2 o Siria por citar dos ejemplos.

 

44/ Y, en segundo lugar, porque esa forma de razonar que fabulaba sobre la realidad y que sustituía los hechos por el relato, que nos abocaba, como ya sucediera en los inicios de los 90, a la crisis por choque frontal con la realidad y en la que subyacía (y subyace hoy) en los análisis, caracterizaciones y programa, sino que además en el terreno de la política nos hacía oscilar, de manera cada más convulsiva, entre el oportunismo político y la autoproclamación sectaria.

 

45/ Así, el ciclo de “reconstrucción” se acabó y en su lugar reaparecieron las crisis y las rupturas hasta desencadenar el actual estado de las cosas. Como se empezó a apuntar en el Balance presentado a este congreso, las crisis recurrentes en la LiT.Ci tienen sus raíces en problemas de orden estratégico, político y programático que sostienen una concepción profundamente errada de las bases fundacionales del trotskismo y la IVª Internacional.

 

Las revoluciones del siglo XX como fuente de los errores

 

46/ Durante más de tres décadas nuestros análisis y caracterizaciones han girado en torno a percibir la realidad a través de las categorías y conceptos derivados de Las Revoluciones del Siglo XX, que escribiera Moreno y las Escuelas del MAS. Si bien en alguna medida se han comenzado a cuestionar esas bases teóricas, no hay una sistematización de la crítica a esas concepciones erradas, apenas algún documento público y muy limitado, sin contrastar la esencia de esas tesis con los hechos centrales de la lucha de clases. y en medio de resistencia a cualquier cuestionamiento al respecto.3

 

47/ Muerto Moreno, las llamadas Tesis del 90 fueron sin duda la versión más delirante y revisionista de la entonces dirección de la Lit.Ci. Valga una muestra: “Cuando la revolución política triunfó en Polonia, derribó el muro de Berlín y liquidó las dictaduras de partido único en Alemania, Checoslovaquia, Hungría, Rumanía y, por fin, la URSS, para la Lit.Ci no hubo la menor duda. El viraje histórico de las masas estaba enterrando al estalinismo y abriendo en el mundo una nueva etapa de la revolución socialista4Frente a la interpretación imperialista, que habla del fin del

 

comunismo; y frente a la izquierda pesimista, que habla de la crisis del comunismo, nosotros los trotskistas decimos que, más que nunca, se está abriendo la hora del socialismo con democracia5

 

48/ Todo este trabajo teórico de Moreno, la revisión clara y honestamente anunciada por él, de las Tesis de la Revolución permanente de Trotski, se fundamentó en el “modelo” de las revoluciones del 43 al 48 y las de posguerra que él llamó febreros triunfantes. La hipótesis teórica que Trotski señalara en el Programa de Transición, en el capítulo de «gobierno obrero y campesino«: que «bajo la influencia de circunstancias completamente excepcionales (guerra, derrota, crack financiero, presión revolucionaria de las masas, etc.), los partidos pequeñoburgueses, incluidos los estalinistas fueran más lejos de lo que ellos mismos quieren en la vía de una ruptura con la burguesía«, se convirtió, para Moreno, en la norma que obligaba a redefinir la naturaleza de las revoluciones en el próximo periodo, en un sentido opuesto al de Trotski en las Tesis de la Revolución Permanente.

 

49/ La etapa citada por Moreno había dado lugar a los nuevos estados obreros de posguerra, en el Este de Europa (Yugoslavia, China y Corea). Moreno extiende a todo el periodo de posguerra esa caracterización si bien solo hubo dos revoluciones que triunfaron (Cuba y Vietnam), caracterizando de forma correcta, tanto Moreno como un ala de la IVª, ambos estados como estados obreros deformados, frente a los sectores sectarios que negaban esa caracterización porque no se habían desarrollado como la revolución rusa de octubre.

 

50/ Añádase que en esas revoluciones señaladas el sujeto social no fue la clase obrera. De ahí Moreno, eleva la hipótesis de la excepcionalidad histórica señalada por Trotski, antes citada, a norma programática. Para Moreno el proceso objetivo, crisis del sistema, del estalinismo y ascenso de las masas, era tan poderoso que empujaba el proceso revolucionario, independientemente de quien lo dirigiera. Poniendo un ejemplo sencillo pero muy gráfico, ante la pregunta de un compañero, Moreno decía:

 

Compañero: ¿Lo que se discute es si la revolución se hace socialista por la clase obrera o por una sucesión de acontecimientos?

 

Moreno: Para que un coche se mueva, hay dos maneras: una es que alguien lo ponga en marcha y lo mueva; otra es ponerlo arriba de una pendiente, y el coche se mueve. En este último caso el movimiento es objetivo, no lo para nadie, es un proceso objetivo. En el primer caso, si un tipo se sube al coche y lo pone en marcha, también es un proceso objetivo —porque marcha—, pero también es subjetivo porque hay alguien que lo conduce. Hay un proceso subjetivo que lo hace caminar: un sujeto, tal o cual persona6

 

51/ Así pues, esa es la mecánica de las revoluciones, es decir cómo funciona un motor, “como funciona una cosa”. La reflexión, según Moreno, ¿era cómo se pasaba de una revolución democrática burguesa a una revolución socialista? Y añadía: “¿Por el sujeto, por un proceso inevitable en el que la revolución democrático-burguesa, al ir contra sectores de la burguesía va a hacerse socialista inevitablemente”? La clave, el motor, el mecanismo de la revolución permanente de Trotski tienen que ver con el sujeto histórico” 7

 

Nosotros creemos que los hechos han demostrado que hay gran un error en el texto escrito de la teoría de la revolución permanente [es decir en las Tesis]. Porque lo de la clase obrera organizada y el partido revolucionario lo hemos visto antes, pero no se dio en esta posguerra8

 

52/ De toda esa revisión, Moreno llega a la conclusión de que: “Tenemos que formular que no es obligatorio que sea la clase obrera y que sea un partido marxista revolucionario con influencia de masas el que dirija el proceso de la revolución democrática hacia la revolución socialista. (…) Al

 

revés: se han dado, y no está descartado que se den, revoluciones democráticas que en el terreno económico se transforman en socialistas. Es decir, revoluciones que expropien a la burguesía sin tener como eje esencial a la clase obrera [y] partidos marxistas revolucionarios y obreros revolucionarios a su frente, sino partidos pequeñoburgueses”.

 

53/ Más aún, “el proceso objetivo” es tal que: “Nosotros tendremos que incorporar ahora un nuevo tipo de revolución democrática: la que no va contra el feudalismo, la que va contra el imperialismo y el capitalismo. (…) Ese es el punto débil de la teoría anterior (Revolución permanente) (…) Tenemos que decir que sectores de clase media o la clase media en su conjunto como sujeto social, y partidos de la pequeña burguesía, de la clase media, como sujeto político, obligados por las circunstancias son capaces de hacer revoluciones democráticas anticapitalistas, es decir voltear a Somoza, voltear a Chiang Kai-shek. Y es el pueblo en general, sin que el proletariado aparezca como hegemónico. (..) Y estas revoluciones democráticas, con estos partidos y este apoyo pequeñoburgués, pueden transformarse en socialistas, es decir terminar expropiando a la burguesía.

 

Esa modificación hay que hacerla [señalando] que responde a una ley fundamental del desarrollo desigual y combinado: que no toda tarea de una clase la cumple esa clase, que puede ser cumplida por otras clases. No porque la tarea sea obrera la tiene que cumplir esa clase”.9

 

54/ Así pues, el objetivismo que impregna, hasta el día de hoy, a toda nuestra internacional, no es sin más una forma de pensar unilateral, que también, sino que hunde sus raíces en la revisión de la revolución permanente que se desarrolla a partir de Las revoluciones del Siglo XX y la Escuela de cuadros del MAS en 1984.

 

55/ El compañero Bill Hunter decía a mediados de los años 90, acerca de la crisis de orientación, “la crisis ha continuado en toda la organización internacional porque, mientras la realidad exigía una nueva orientación teórica, la mayoría de la dirección de la LiTci seguía aplicando lo que llamaban las concepciones y el método de pensamiento morenistas a la crisis imperialista mundial y, sobre todo, a los resultados explosivos de la crisis del estalinismo. Las concepciones que estamos convencidos de que son erróneas son las que tratan de las «revoluciones democráticas», la «revolución política», la «democracia general» no clasista, la democracia burguesa, la Revolución Permanente y el Programa de Transición”. Y señalaba respecto a esto: “Si en el siglo XX la historia demostró que las revoluciones socialistas podían ser dirigidas por direcciones oportunistas, burocráticas, nacionalistas, hostiles o indiferentes al internacionalismo proletario, entonces no hay necesidad de un programa trotskista de principios ni crisis de dirección. (…) La aceptación de esta conclusión genera así una peligrosa debilidad. Aquí tenemos las cuestiones absolutamente centrales que agitaron a la IV Internacional en 1953 y dieron lugar a la gran escisión entre el pablismo y el «trotskismo ortodoxo«.10

 

56/ Pero el objetivismo deriva en su propio desarrollo en una concepción etapista opuesta a la teoría de la revolución permanente. Así, la Resolución Política del IVº Congreso Mundial de la LiT.Ci, citada por Bill Hunter, declaraba que: “La revolución socialista mundial, como afirma la teoría de la revolución permanente, combina en su marcha distintos tipos de revoluciones dando formas distintas que se expresan en los distintos procesos revolucionarios. La teoría combina distintas tareas, etapas y tipos de revolución en la marcha hacia la revolución mundial (…) las tareas democráticas y antiimperialistas, las anticapitalistas, las socialistas y las de la revolución política, se entremezclan en combinaciones particulares de país a país. La revolución socialista mundial se unifica cada vez más a nivel internacional, no porque esté nivelada en todos los países, sino por la unidad y diversidad de tareas en todos los procesos revolucionarios”.

 

57/ Este enfoque reduce la lucha de clases a una dinámica automática y expresaba así una

 

concepción objetivista, que trata la revolución mundial como algo impulsado por una “fuerza vital”, que decía Bill, que incita toda lucha revolucionaria. “Sin embargo, la Revolución Permanente no nos dice en absoluto, como este documento y otros documentos en la discusión de la LITci han dicho, que las revoluciones burguesas, las revoluciones democráticas eran parte de una «marcha» hacia las revoluciones mundiales11

 

58/ Moreno utiliza la figura de un tren en marcha para explicar las etapas o estaciones y marca la diferencia con Trotski. “Trotski acertó en cómo marcha el tren, pero no acertó en la estación (en que se detenía). Trotski dijo: “El tren tiene que marchar y marchar y marchar, y no pararse. Y si quien dirige el tren no es la clase obrera y el partido marxista revolucionario, el tren no avanza o avanza muy poco”. Y nosotros decimos “La revolución es tan fuerte, empuja tanto, que a pesar de que la dirección oportunista y la pequeña burguesía no hayan sido socialistas, ahora se ven obligadas muchas veces a hacer [la revolución socialista] por la presión (…) Hay una estación que se llama “expropiación de la burguesía”. Dirigido por direcciones pequeñoburguesas [decía Trotsky] el tren no llega nunca a la estación expropiación de la burguesía. Y los hechos han demostrado que el tren sí llega, presionado por las masas, presionado por el imperialismo12

 

59/ Acaba así añadiendo a ese objetivismo la deriva etapista y convirtiendo un hecho excepcional recogido por el propio Trotski como hipótesis en el Programa de Transición, en norma: “Sin ser socialista revolucionario, un partido puede verse obligado a hacer la revolución: la revolución democrática y después la socialista”.

 

Algunos ejemplos a la luz de los procesos revolucionarios de las últimas décadas

 

60/ Los acontecimientos del este de Europa y China, la restauración capitalista, nos pilló con una percepción de la realidad completamente errada, al punto de saludar el retorno a orden burgués en la ex URSS como un “triunfo de la revolución política”. Esa incomprensión y las respuestas equivocadas a la misma fue la base de la crisis del 92, del estallido del MAS y de la LiT.Ci y desgraciadamente, el no ir a fondo en valorar esos errores, preparó otra crisis como la actual.

 

61/ En la oleada de caídas de dictaduras en los años 80, de Somoza en Nicaragua, la junta militar argentina u otras del cono sur de Latinoamérica, ninguno de esos procesos llegó a la expropiación de la burguesía, aunque si instauraron regímenes democrático-burgueses donde la LiT.Ci, a vueltas, con estas concepciones fuimos cuadrando los “hechos” con la teoría de la «revolución democrática«.

 

62/ La historia se repitió ante un fenómeno más importante, sino el que más, de lo que llevamos de Siglo XXI, las primaveras árabes. Para nosotros eran nuevas revoluciones democráticas y así saludamos inicialmente la caída de Mubarak como una revolución democrática triunfante, si bien hubo que corregir ante la ostentosa perduración del régimen militar que acabaría en julio del 2013 orquestando el golpe del general Abdul Fatah al-Sisi, acompañado de una brutal y sangrienta represión.

 

63/ Por razones de espacio nos vamos a detener solo en uno de esos ejemplos, ahora de nuevo de plena actualidad, el de Siria. El proceso revolucionario en Siria se iniciaba en marzo del 2011 y, en un país donde el 55% de la población tenía menos de 25 años, la juventud siria fue su base más activa y resuelta. Pese a haber comenzado más tarde que en otros países del área la revolución siria devino inicialmente, como un proceso de autoorganización muy superior a otros países del área. Así los Comités Locales, integrados esencialmente por jóvenes activistas, tenían una estructura horizontal y funcionaban de manera autónoma. Estos Comités Locales fueron extendiendo su influencia a las ciudades más importantes, al punto que, a mediados del 2016, aún existían hasta 460 Comités a lo largo y ancho del país.13 Nacían sin embargo con muy serias limitaciones. A diferencia de Egipto o Túnez no había una fuerte presencia de sectores obreros y en

 

varios lugares predominaba la orientación política de volcar los Comités Locales a las tareas de “solidaridad y ayuda mutua” así como a la “resistencia pacífica”. Esta orientación de resistencia civil pacífica y rechazo explícito al enfrentamiento armado tuvo muchísimo peso durante un periodo decisivo. Se añadía a esas concepciones políticas los roces y choques frontales desde el inicio con los sectores kurdos y los grupos religiosos. Así la consigna de “Siria una y solo una” o la propuesta programática, como salida a la caída de Bashar al-Ásad, de la “Republica Siria Unida”, desconsiderando desde el inicio incorporar las reivindicaciones kurdas, fueron generando tensiones y enfrentamientos.14

 

64/ La brutal represión del régimen sirio unido a la falta de dirección revolucionaria en el proceso y a la intervención de distintas potencias, imperialistas o del área, acabó convirtiendo lo que se iniciara como una revolución en una guerra civil con varios frentes hostiles entre sí, que incluso fueron cambiando a lo largo del conflicto. A partir del 2014 el éxodo de activistas se intensificó y muchos acabaron en el Líbano, Jordania, Turquía y Europa, no en vano, desde el 2011, más de 6.5 millones de personas han huido del país como refugiados según datos de la ONU y ACNUR.

 

65/ En ese cuadro general de guerra civil, de fragmentación del ejército del régimen de Bashar, de intervención de las potencias que apoyan al régimen de Bashar (Rusia e Irán) o a tal o cual fracción militar (Turquía, EEUU, Qatar; Arabia Saudí), Siria se convirtió en un infierno donde murieron en torno a 600.000 personas; la esperanza de vida paso de los 70 años en 2011 a los 55 en 2015; las viviendas e infraestructuras quedaron asoladas, la economía se contrajo, solo en los 11 primeros años, un 60% y la inflación se disparó a un 6.820%. Un infierno balcanizado, una Siria destruida con confrontaciones militares de todo tipo incluida la acontecida febrero de 2019 en la provincia de Deir ez-Zor, que albergaba los principales yacimientos de petróleo, entre tropas de EEUU desplegadas en la zona y los mercenarios rusos de la Wagner que dirigía Yevgeny Prigozhin.

 

66/ Nuestros análisis y política ni percibieron esos cambios ni se centraron en ayudar a construir una política revolucionaria, un programa de independencia de clase. Aquí el etapismo y la lucha por la revolución democrática se manifiestan en forma más que notable y la “exigencia de armas” para la resistencia se convertía en el eje de nuestra política.

 

67/ Así a finales del 2015 seguíamos diciendo: “Al analizar la situación de la guerra civil en Siria, es casi un consenso la conclusión de que la dictadura de Al Assad detenta una superioridad militar sobre el Ejército Libre de Siria (ELS) y el amplio entramado de milicias que lucha por el derrocamiento de su tiranía. (…) Como en cualquier guerra, y más aún en estas condiciones, el problema del armamento se transforma en vital para ganar o perder la guerra, o lo que es lo mismo, para la victoria o la derrota de la revolución siria. (…) Así, sostenemos que una tarea imperiosa es impulsar la más amplia movilización para exigir en nuestros países y a todos los gobiernos del mundo, incluidos los de los países imperialistas, el envío inmediato de modernas armas pesadas (…) para las milicias rebeldes del ELS y los Comités de Coordinación Locales, sin condiciones de ninguna naturaleza. (…) Nuestra exigencia de armas no incluye a las brigadas ligadas a Al Qaeda y al Estado Islámico de Irak y el Levante, [EIIL] cuya visión sectaria y confesional-religiosa del conflicto las llevó a romper el frente militar contra la dictadura y, en varias zonas, comenzaron a atacar milicias kurdas y del ELS, actuando como “quinta columna” del régimen15

 

68/ Pero la realidad poco o nada tenía que ver con esa imagen de unas “milicias rebeldes” cuyo “frente militar” (en el que estamos los revolucionarios) se estaba rompiendo por los ataques del EIIL. Siria se había convertido en un infierno donde “cientos de milicias” que se juntaban o separaban, enfrentadas no solo con el régimen de Bashar, sino entre sí en una guerra civil cruenta de la que participaban, cuando menos, Rusia, EEUU, Gran Bretaña, Francia y seis Estados del área (Irán, Turquía, Israel, Qatar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos).

 

69/ Mientras Rusia e Irán se convertían en el soporte militar del régimen sirio, las potencias occidentales, con los países imperialistas al frente, auspiciaron organismos “representativos” como el Consejo Nacional Sirio (CNS); la Coalición Nacional de Fuerzas de la Revolución y la Oposición Siria (CNFROS) y financiaron, armaron y alentaron fusiones o distanciamientos y confrontaciones entre esas milicias. Valgan algunos ejemplos: Desde los primeros días del 2011 el gobierno de Obama alentó, y consiguió en 2015, la unificación de milicias en las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), una alianza militar16, cuyos componentes más destacables eran las milicias kurdas, las Unidades de Protección Popular (YPG) con unos 50.000 efectivos, financiados, armados, entrenados por EEUU y a los que dio soporte y recursos de inteligencia. Turquía apoyó en la primera fase al Ejército Libre de Siria (ELS) al tiempo que también lo hacía con otros grupos islamistas y toleró la infiltración yihadista en los primeros años de la guerra. En el llamado “juego regional” Turquía, combatía al régimen de Bashar pero también a las guerrillas kurdas, lo que le llevó a roces con EEUU. En los últimos años Turquía orquestó la creación del Ejercito Nacional Sirio (ENS), una amalgama de grupos islamistas que fueron empleados no solo contra las milicias kurdas del YPG sino también como mercenarios en Libia. La lista es larga si se detallan los grupos auspiciados por Qatar o Arabia Saudí.

 

70/ En Siria, lo que se inició como un levantamiento revolucionario fue derrotado, bañado en sangre por el régimen criminal y sanguinario de Bashar el Asad y la ausencia de una dirección revolucionaria. Los países imperialistas y las potencias de área convirtieron el original proceso revolucionario en una guerra civil cruenta. Como señalaba a finales el 2024 la profesora, escritora y activista iraní en el exilio, Nazanín Armanian: “Siria hace años que ha sido repartido entre EEUU (con una docena de bases militares), Rusia (con dos), y zonas de influencia de Turquía, Irán, Israel y los jeques árabes del Golfo Pérsico. Damasco sólo controla el 75% del suelo sirio (que incluye su desierto), mientras la principal región productora de petróleo del país, Deir ez-Zor, en la frontera con Irak, está bajo el control militar de EEUU quien ha asignado a las Fuerzas Democráticas de Siria, lideradas por los kurdos, su administración. Diariamente, buena parte del petróleo robado de los sirios es trasportado en decenas de camiones a las bases de EEUU en Irak

 

71/ El colapso del régimen de Bashar y el abandono de sus principales sostenedores militares (Rusia e Irán) propició la ofensiva de El Hayat Tahrir al-Sham (HTS) y la huida del dictador. Como señalan los compañeros turcos, “Decir que hay una movilización de masas es una distorsión de la realidad. Un régimen reaccionario de opresión ha sido derrotado y sustituido por una nueva reacción islamista apoyada por el imperialismo (…) el proceso que comenzó de repente un día y en 11 días el antiguo régimen hizo las maletas y se marchó, en nuestra opinión, fue planeado en las salas de operaciones de Turquía, los países del Golfo y diversas potencias imperialistas17

 

72/ En rigor HTS, que procede de una rama siria de Al Qaeda es uno de esos productos de la unión de guerrillas islámicas auspiciadas por Turquía y EEUU. El gobierno de Trump sacó a Hayat Tahrir al Sham (HTS) de la lista de organizaciones terroristas tal como acordó EE. UU. con el dirigente de HTS y jefe de Estado provisional, Ahmed Al Sharaa, acuerdo que incluía la disolución del HTS y la integración dentro de las fuerzas de seguridad del nuevo Gobierno. En rigor HTS, que procede de una rama siria de Al Qaeda es uno de esos productos de la unión de guerrillas islámicas auspiciadas por Turquía y EEUU. El gobierno de Trump sacó a Hayat Tahrir al Sham (HTS) de la lista de organizaciones terroristas tal como acordó EE. UU. con el dirigente de HTS y jefe de Estado provisional, Ahmed Al Sharaa, acuerdo que incluía la disolución del HTS y la integración dentro de las fuerzas de seguridad del nuevo Gobierno. Aun así, la política arancelaria de Trump hacia Siria, una de las más duras del mundo, con un impuesto del 41%, es un hecho que nos da a entender la inestabilidad del acuerdo entre el imperialismo americano y HTS.

 

73/ El nuevo gobierno se estrenaba con más de un millar de muertos, 745 de ellos civiles,

asesinados a sangre fría en unas 30 masacres sectarias dirigidas por las nuevas fuerzas de

 

seguridad” según informaba el Observatorio sirio de Derechos Humanos. Masacre sectaria que se

reproduciría en el choque con los drusos.

 

74/ Hoy más de la mitad de la población siria sigue estando desplazada (dentro o fuera del país). El 90 % vive por debajo del umbral de la pobreza y, según Naciones Unidas, 16,7 millones de personas

—es decir, tres de cada cuatro— necesitan ayuda humanitaria.

 

75/ El nuevo gobierno, bajo la bendición de Trump, anuncia la implantación de un modelo neoliberal, que acompañe las medidas de austeridad. El nuevo gobierno está acelerando el proceso de privatización y aplicando medidas de austeridad en el país. Antes de su participación en el Foro Económico Mundial de Davos, el ministro de Asuntos Exteriores sirio, Asaad al-Chaibani, declaró a Financial Times que los nuevos dirigentes tenían la intención de privatizar los puertos y las empresas públicas, atraer inversiones extranjeras y aumentar el comercio internacional. También añadió que el Gobierno “estudiará las asociaciones público-privadas para fomentar la inversión en aeropuertos, ferrocarriles y carreteras”.18

 

76/ En cuanto a las medidas de austeridad, el precio del pan subvencionado se incrementó por 10 y en los meses siguientes, se anunció el fin de las subvenciones al pan, en el marco de la liberalización del mercado. Semanas más tarde, el ministro de Electricidad, Omar Shaqrouq, declaró que el Gobierno preveía una reducción gradual, e incluso la supresión, de las subvenciones a la electricidad. Actualmente, el suministro de electricidad de la red pública en las principales ciudades del país no supera las dos horas diarias. Al mismo tiempo, el precio de la botella de gas doméstico subvencionada se ha incrementado de 2,1 dólares a 12,5 dólares, lo que tiene graves repercusiones para las familias.

 

77/ Además, el ministro de Economía y Comercio Exterior ha anunciado el despido de entre una cuarta y una tercera parte del personal estatal y no hay estimaciones sobre el número total de despedidos. A raíz de esta medida, han estallado protestas de trabajadores despedidos o suspendidos en todo el país.

 

78/ Aunque se anunció un aumento del 400 % de los salarios de los trabajadores para febrero de 2025, lo que elevaría el salario mínimo a unos 93,6 dólares, esta medida, que aún no se ha aplicado y sigue siendo insuficiente para hacer frente al aumento del coste de la vida. Según las estimaciones del diario Kassioun, a finales de marzo de 2025, el coste mínimo de la vida para una familia siria de cinco personas residente en Damasco asciende a 8 millones de libras sirias al mes (el equivalente a 666 dólares).xx

 

79/ Así pues, tenemos el triunfo de la milicia armada islamista, un gobierno ultra reaccionario, religioso, alentado por el imperialismo, una de cuyas primeras medidas ha consistido en una carnicería sectaria; que anuncia planes neoliberales en medio de la destrucción y el hambre del pueblo sirio, es decir más pobreza y miseria… ¿Y que decimos desde la LITci?: que “Fue el triunfo de una gran revolución democrática19xxi

 

80/ Más allá de la ausencia notabilísima de la principal “democracia”, la de los nervios y los músculos, el derecho a comer, más allá de que brilla por su ausencia una de las principales demandas en cualquier país colonial o semicolonial, la independencia nacional; más allá de que una reclamación histórica, el derecho de autodeterminación del pueblo kurdo, ni está ni se le espera… ¿Qué derechos democráticos, así sean burgueses y formales, ha traído esta gran revolución democrática?

 

81/ Ni los antes citados, ni siquiera el reconocimiento del Derechos elementales como el de asociación, manifestación o huelga. El presidente ha sido impuesto, con el respaldo de EEUU y Turquía, y han encargado una nueva Constitución a una comisión de expertos que redactará el

 

borrador de la nueva Constitución transicional de Siria. La Comisión ha sido creada por el actual presidente del gobierno Ahmed al-Sharaa. En el borrador se establece “la jurisprudencia islámica como “la principal fuente” de legislación y obliga a que el presidente de la república pertenezca al islam”. Se designa una Asamblea del Pueblo que ejercerá el poder legislativo durante el periodo transicional, esto es, hasta que se produzca la adopción de una nueva Constitución permanente y, por tanto, se celebren elecciones.

 

82/ ¿Y quién elige a esta Asamblea del Pueblo que ejercerá como “constituyente”? El presidente nombra a un tercio de los representantes, mientras los otros dos tercios son elegidos a través de agencias subelectorales cuya formación es supervisada por un Comité Supremo que es directamente establecido por el propio presidente.

 

83/ El poder ejecutivo, recae en el presidente, jefe de Estado y de las fuerzas armadas, y sus ministros y vicepresidentes, no tienen que pasar por ratificación de la Asamblea. El presidente puede negarse razonadamente a firmar una ley aprobada por la Asamblea, en cuyo caso esta volvería a la cámara y sólo podría ser reintegrada mediante dos tercios de los votos. Sobre el poder judicial, se establece la creación de un nuevo Tribunal Supremo Constitucional compuesto por siete miembros nombrados por el presidente.20 Se establece un periodo de cinco años para adoptar una Constitución permanente que sirva como guía para la celebración de elecciones.

 

84/ Un aspecto nada menor es cómo influye esta gran revolución democrática en la lucha contra el sionismo. Israel avanzó en la ocupación de Siria, más allá de los Altos del Golán en lo que hasta la fecha se llamaba la zona de amortiguación. Tras la huida de Bashar Israel bombardeó “preventivamente” el arsenal sirio y amplió su incursión en Siria en tono a 400 kilómetros cuadrados más, donde Netanyahu anuncio nuevos asentamientos. El nuevo gobierno siro, alentado por Trump, manifestó su intención de diálogo y acuerdo con Israel quien a su vez manifestó su intención de “ampliar el círculo de paz y normalización de los Acuerdos de Abraham”. Anótese que los misiles sionistas que en estos días se lanzaron contra Irán, sobrevuelan cielo sirio, sin que el nuevo gobierno haya puesto objeción alguna al respecto.

 

85/ Así pues ¿Dónde hay una sola medida que exprese el resultado de esta “gran revolución democrática”? Criticamos a Moreno por su revisión de las Tesis de la revolución permanente, pero sería tremendamente injusto imputar a Moreno el nivel de delirio que hemos alcanzado en la Lit.Ci. Moreno sustentó su objetivismo en la convicción de que el movimiento de masas, como el coche colocado en la cima de una montaña, era tan imparable que “partidos de la pequeña burguesía, dela clase media, como sujeto político, obligados por las circunstancias” serían capaces de hacer “revoluciones democráticas…” El problema es que ahora estamos hablando de procesos que codirige el imperialismo.

 

86/ Desgraciadamente toda esta posición sobre Siria ha tenido y tiene serias consecuencias para nuestra Internacional. Como señalan los compañeros turcos en su aportación al Congreso: “Digamos al principio lo que diremos al final: creemos que es un gran error que la LIT-CI aclame la marcha hacia el poder del HTS, como una revolución. (…) El hecho de que no podamos publicar en nuestro periódico nuestras opiniones sobre Siria, contrarias a la posición de la dirección actual, que casi nos sitúa del lado del «frente contrarrevolucionario» (…, nos ha dejado desarmados, propagandizados y «silenciosos» sobre Siria, que es casi un elemento de política interna para nosotros. Simplemente dejamos constancia aquí de esta situación tan importante. Queremos recordar una vez más a los compañeros que este tipo de errores internacionales crean profundas tensiones en una sección como la nuestra. (…) Hemos sido condenados a una posición en la que ni siquiera podemos convencer a nuestros propios compañeros21

 

IV.- Necesitamos una revolución en la Lit.Ci, empezando por retomar, corregido, el proyecto de reconstrucción de la Cuarta Internacional

 

Un debate estratégico

 

87/ Para el marxismo revolucionario, en especial para Lenin y Trotski, la estrategia predomina sobre la táctica. Esquemáticamente, siguiendo a Clausewitz, podemos decir que (así haya entre ellas una relación dialéctica), la estrategia señala el marco general y la dirección, mientras que la táctica se ocupa de los detalles operativos de combate. Para Clausewitz, la estrategia es el «cerebro» de la guerra, mientras que la táctica son sus «brazos y piernas». La estrategia proporciona la dirección y el propósito, y la táctica ejecuta los movimientos necesarios para alcanzar los objetivos establecidos.

 

88/ Trotski fue siempre fiel a ese criterio, desde la Declaración de los 46 (1923) que abría la primera manifestación pública de la batalla contra la burocracia thermidoriana, pasando por la Oposición de Izquierda; la Oposición unificada; la lucha en el interior de la III Internacional y sus partidos hasta 1933, el Bloque de los cuatro; el entrismo, en especial el llamado “giro francés”, la construcción de unificaciones en países (el SAP en Alemania) o la construcción de partidos independientes, fueron parte de las muchas variantes tácticas que apuntaron siempre al proyecto estratégico de la construcción de un Partido Mundial para la revolución socialista, la IIIª hasta su degeneración y después de 1933 la construcción de la IVª.

 

89/ Trotski dejó constancia de todo ello en sus Escritos, que conservan un enorme valor para nosotros/as, y así los estudiamos y debatimos cuando tuvimos que elaborar las Tesis para la reconstrucción de la IVª Internacional, a mediados de los años 90.

 

90/ Hoy cuando se reactualiza la época de las guerras y revoluciones y la crisis de dirección revolucionaria se hace notar con quintuplicado dramatismo, a ese cuadro le añadimos la propia crisis de la LiT.Ci que alcanza limites que nos retrotraen a la crisis del 92. Justamente por eso el debate central del XVI Congreso estaba llamado a ser un debate estratégico. Un debate que respondiera a: cuál es el proyecto estratégico de construcción de un Partido Mundial para la revolución socialista, de reconstrucción o refundación de la IVª Internacional y cual el papel de la LITCI en ese desafío.

 

91/ Proporcionar a la LiT.Ci, y a toda su militancia cual es nuestra estrategia, valga decir, la dirección y el propósito, que queremos para poder debatir a continuación los movimientos necesarios y cómo ejecutarlos, valga decir la táctica o tácticas, necesarias para alcanzar los objetivos establecidos. Desgraciadamente no hemos conseguido hasta ahora ese propósito, aunque no nos resignamos a aceptar el actual curso del debate.

 

Romper con la autoproclamación sectaria

 

92/ Nos hemos referido anteriormente en este documento a esas Tesis para la reconstrucción de la IV Internacional que aprobáramos en 1996 y que, a nuestro juicio, tenían el enorme valor de señalar cual era nuestro proyecto estratégico de construcción y cómo avanzar en él. Y hemos señalado también en este documento las limitaciones de esas Tesis, sus errores centrales de caracterización, programáticos y teóricos, así como los giros empíricos que fuimos dando posteriormente y que convirtieron la estrategia de construcción en un proyecto cuyo centro ha sido y es la autoproclamación. “La estrategia de la LIT-CI es reconstruir la IV (…) Por eso, consideramos que una verdadera reconstrucción de la IV Internacional pasa actualmente por la construcción de la LIT-CI22

 

93/ Una autoproclamación sectaria que se alimentaba de la percepción de que las presiones del “aluvión oportunista” explicaban todos nuestros males, la inexistencia de cualquier otra corriente revolucionaria e incluso la extinción del centrismo. Una explicación un tanto paradójica: situación revolucionaria mundial casi permanente, revoluciones democráticas que triunfan por todo el mundo…pero dónde no aparecen ni corrientes revolucionarias, ni siquiera centristas, por más débiles que fueran.

 

94/ Nuestra deriva sectaria, autoproclamaría, solo tuvo como “excepción” declarada algún intento de acercamiento con la UIT. Una deriva que denotaba el concepto de IV Internacional que se quería, “morenista”, y entendiendo la reivindicación de Moreno no por lo que, de original, identidad propia y enorme valor y enseñanzas tuvo su aportación, la lucha por el trotskismo obrero, el internacionalismo y la batalla contra el revisionismo pablista, sino por el “morenismo” de la revisión de las Tesis de la revolución permanente, el objetivismo, las “revoluciones democráticas”.

 

95/ Decíamos, y es correcto, que nosotros no concebimos la reconstrucción de la IV Internacional como una amalgama de trotskistas de todas las variantes existentes, pero mientras había y hay acercamientos, con la UIT, no se tomaron ni en consideración propuestas explicitas como el “Manifiesto Por un Movimiento por una Internacional de la Revolución socialista, Cuarta Internacional” hecho en el 2017, por otra corriente cuyo origen es el mismo que el nuestro, la FT-CI. Teníamos y tenemos el derecho y el deber de señalar todas las diferencias que tengamos con esa propuesta, de contenido y de forma, pero ignorar iniciativas así, denota de nuestra parte no solo sectarismo sino además arrogancia. Y denota un enorme retroceso en relación misma a las Tesis del 96, por más limitadas que eran, un criterio opuesto al de Trotsky y al de Moreno mismo. Porque ni Trotsky, como demostraron todos los esfuerzos denodados que hizo de 1933 a 1938, se propuso construir una IV Internacional “solo de trotskistas”, ni se puede sostener menos aún, que el proyecto de Moreno era reconstruir una IV “solo de morenistas”.

 

Retomar el legado de Trotski

 

96/ Como hemos señalado en este documento, la realidad ha estado y está muy lejos de una visión cuya única componente es una “oleada reaccionaria”. Desde la gran crisis capitalista de 2008 hemos vivido y vivimos en un contexto internacional en el que no ha dejado de haber luchas, revueltas y revoluciones que van sacudiendo el planeta.

 

97/ Ambas cosas imponen para las y los marxistas revolucionarios, una renovada actualización de la época imperialista de guerras, crisis y enfrentamientos entre revolución y contrarrevolución.

 

98/ Contra la percepción autoproclamatoria y equivocada de que “la LIT es el único embrión real para la reconstrucción de la IVª Internacional” y de la inexistencia de corrientes o grupos centristas, nuestro proyecto estratégico debe partir de asumir que la tarea es tan enorme, complicada y tiene tantas vertientes que a todas luces es imposible que solos/as lo podamos lograr. Exige además trabajar con el hecho real de que existen esas corrientes y con la hipótesis más probable, que al calor de la actual situación de guerras, crisis y revueltas o revoluciones, surjan nuevos agrupamientos o rupturas, como, por ejemplo, las que acontecen en Alemania con la crisis de Die Linke; el surgimiento del Movimiento socialista en el Estado español, un movimiento juvenil originado en la ruptura en Euskadi de la juventud de EH Bildu; o el proceso en EEUU que dio pie a la fusión de en 2022 de la Voz de los Trabajadores miembros de Socialist Resurgence, y exmiembros de la Organización Socialista Internacional, sin que ello sea más que una parte del agrupamiento necesario de la izquierda revolucionaria como señalan en sus publicaciones los compañeros/as. O más recientemente lo que está aconteciendo en Gran Bretaña y el surgimiento del fenómeno del llamado Your Party, donde en apenas unos días, se inscribieron seiscientas mil

 

personas en su lista de correo electrónico.

 

99/ Todo ello nos exige comenzar por el estudio y acompañamiento de esas corrientes, acompañar su evolución y desarrollo y ubicar los debates centrales en las cuestiones de principios, estrategia y programa al tiempo que debemos ir dando respuestas a los hechos que la lucha de clase nos demanda.

 

100/ Una primera línea de delimitación a la hora de buscar abrir las colaboraciones, más allá de los acuerdos de unidad de acción o frente único, con las corrientes, grupos o individuos que a nivel internacional o expresiones nacionales que existan, es resolver frente a nosotros/as mismos sobre qué bases vamos a abordar la reconstrucción/refundación de ese partido mundial.

 

101/ En este sentido hay dos líneas de delimitación. Una es las de las llamadas corrientes subjetivistas que abordan la construcción de la subjetividad desde el individuo y su desarrollo subjetivo y hablan en todo caso de una conciencia obrera absolutamente idealizada abordando los procesos de construcción de la conciencia de clase como si fuera un proceso evolutivo y propagandista o académico, por fuera de las experiencias mismas en la lucha de clases. Son las corrientes que, sino expresamente, muchas veces en verdad se ubican más cerca del anarquismo o del socialismo utópico que del marxismo revolucionario. Corrientes que hablan de la construcción del socialismo omitiendo las experiencias de décadas de gobiernos de la socialdemocracia y/o siete décadas de estalinismo.

 

Así sean muy diferentes al centrismo “de masas” en los años 30, estas manifestaciones del centrismo, entre las cuales están estas corrientes subjetivistas, se expresan en una buena parte de los grupos medioambientales; en los que apelan a la construcción de “archipiélagos de poder”, “espacios liberados” o “alternativos” o espacios identitarios. Y lo han sido (con más fuerza años atrás) las corrientes foquistas o el propio vanguardismo mandelista.

 

102/ La otra línea, que se ubica en el lado opuesto, es la concepción objetivista, que es desgraciadamente en la que también nos ubicamos nosotros/as e importantes sectores, en particular del trotskismo argentino (UIT; MST…), porque en rigor, por dimensión y repercusión internacional son más grandes que nosotros/as. Por eso, como hemos venido señalando, el debate estratégico y de concepción del programa es fundamental en nuestra internacional. Y es fundamental y hacerlo no desde nuestro ombligo sino desde la óptica de la construcción del proyecto estratégico de la Cuarta Internacional.

 

La pregunta en nuestro caso es “sencilla”: ¿sobre qué bases queremos reconstruir la Cuarta Internacional?, ¿sobre la Teoría programa de la revolución permanente y el Programa de transición o sobre el desarrollo de “revoluciones democráticas”, los febreros triunfantes, que pueden llegar a la expropiación del capitalismo, sin que sea la clase obrera el sujeto social, sin partido revolucionario y con la pequeña burguesía, las clases medias, como base y cualquier partido como sujeto político?

 

103/ El retorno a Trotski y su enorme y vigente legado y a Lenin, la concepción del partido revolucionario y la relación de marxismo con la clase obrera y la construcción de su conciencia, son la clave para el próximo periodo, para nosotros/as y para los agrupamientos posibles porque no estamos solos/as.

 

104/ El otro aspecto crucial que debe acompañar a los debates de principios, estratégicos y programáticos es el acompañamiento de los hechos centrales de la lucha de clases.

 

105/ Valga, en resumen, recodar lo que decía Trotski para abordar los procesos de acercamiento y fusiones con otras organizaciones:

 

En el terreno de nuestras relaciones con el SAP, el problema debe reducirse al programa, táctica y el régimen del Partido nuevo. Es obvio que lo que se necesita no son formulas generales abstractas sino la constatación, sobre el papel, de todas las experiencias de los últimos años en que participaron ambas organizaciones” (…) “A los dirigentes tampoco les planteamos mecánicamente los problemas. Les decimos: “Antes de llegar a una resolución definitiva sobre nuestra colaboración, que nosotros deseamos lo más estrecha posible, es necesario tener plena seguridad de que compartimos una misma posición respecto de los problemas fundamentales de la estrategia proletaria. He aquí nuestras posiciones fundadas al calor de la lucha de clases en distintos países.

¿Cuál es su actitud hacia estos problemas? Si ustedes no tienen posición definitiva al respecto, tratamos de estudiarlos juntos, empezando por los problemas políticos más inmediatos y candentes”. Creo que esta forma de plantear la cuestión no esconde ni pizca de sectarismo. En general, los marxistas no pueden plantearlo de otro modo. Es preciso agregar que estamos dispuestos a colaborar en la acción sin esperar una respuesta definitiva a todos los problemas en discusión”.

 

Y concluía: “Los medios técnicos para examinar los problemas espinosos o no resueltos no son difíciles de hallar: boletín de discusión, órgano teórico conjunto, una serie de discusiones en la dirección y en los grupos de base”.

 

Este es, a nuestro entender, el giro de 180 grados, la revolución, que la Lit.Ci necesitamos,

porque, felizmente, no estamos solos/as.

 

 

Aprobado en el Comité Estatal de Corriente Roja

3 agosto 2025

 

Votos de los/las miembros plenos: 5 a favor

2 contra

 

Votos indicativos, invitados/as: 4 a favor

1 contra

 

 

NOTAS

11 En este punto se abrió un debate sobre Argentina y la posición de nuestro partido allí frente a la proscripción de Cristina Fernández de Kirchner. El tema está en debate por eso ni lo mencionamos aquí.

2 Egipto fue central en la llamada primavera árabe y el proceso revolucionario (2011-2013) tuvo una destacadísima participación de la clase obrera. La política de nuestra internacional en ese proceso y cómo los elementos de polémica aquí planteada se expresaron en él, nos exige un debate específico sobre el que, por razones de espacio, no podemos extendernos aquí.

3 Para este tema ver artículo en la web de la LITci https://litci.org/es/sobre-las-situaciones-de-la-lucha-de-clases-en-nivel-nacional-e-internacio- nal/?utm_source=copylink&utm_medium=browser

4 A proposta do trotskismo, Correio Internacional, nº 7, julho 1990.

5 Ídem

6 Nahuel Moreno, Escuela de cuadros argentina 1984. Critica de las Revolución Permanente. Crux Ediciones página 18. Las negritas son nuestras

7 Ídem

8 Ídem página 23

9 Ídem página 44

10 Nuestra posición sobre el morenismo. 1996 Bill Hunter

 

11 Ídem

12 Morano, Escuela de cuadros antes citada

13 Citado en el libro “Siria, la década negra 2011-2021”,de Ignacio Álvarez-Osorio

14 Estos enfrentamientos los pudimos vivir en numerosa ocasiones en las actividades de apoyo a los sirios en el exilio en Madrid.

15 https://litci.org/es/exigir-o-no-armas-al-imperialismo/?utm_source=copylink&utm_medium=browser

16 Actuaban como las fuerzas armadas de la Administración Autónoma del Norte y Este de Siria (comúnmente llamada Rojava).

17 BDI 16. Aporte sobre Siria de Kirmizi Gazette “Siria, otra vez”

18 https://vientosur.info/siria-el-fragil-reinicio-tras-assad/

19 https://litci.org/es/fue-una-derrota-o-un-triunfo-de-las-masas/?utm_source=copylink&utm_medium=browser

20 Ver resumen al respecto de la nueva constitución en https://www.descifrandolaguerra.es/nueva-constitucion-de- siria/

21 BDI 16. Aporte sobre Siria de Kirmizi Gazette “Siria, otra vez”

22 40 años construyendo la LIT. Editora Lorca Página 50