Presentación
El actual documento, que da base a la formación de esta Fracción, debe ser entendido como un debate que hemos abordado partiendo de nuestra propia tradición teórico- política y por tanto todos los elementos de crítica que se hacen deben entenderse también como una autocrítica. Varios/as de los firmantes fuimos durante muchos años miembros de la dirección del Partido o del CEI de la LITci y asumimos nuestra cuota de responsabilidad en los errores que se señalan.
En la firma hemos querido reflejar la tradición de lucha por la construcción del Partido y nuestra tradición del trotskismo obrero e internacionalista, mencionando brevemente la trayectoria de cada compañera/o de la fracción.
El Congreso Mundial que Corriente Roja y su Conferencia Internacional queríamos
La situación mundial nos está brindando un siglo XXI mucho más convulso y explosivo que el vivido en los últimos casi 40 años. Nunca más cierto hablar de un periodo de crisis, guerras, revoluciones y contrarrevoluciones. Es la crisis interimperialista, la crisis de dominación burguesa, expresada en sus choques, guerras, cuestionamientos del régimen democrático burgués y proliferación del bonapartismo, con una pujante extrema derecha. Al mismo tiempo las constantes irrupciones del movimiento de masas, en especial de la juventud (como demuestra entre otras esta oleada por Palestina), aunque con importantes incorporaciones del movimiento obrero, como ahora en Italia, pone al descubierto el abismo que media entre esos dos polos: la situación objetiva y la extrema debilidad subjetiva de la clase obrera y de la dirección revolucionaria de la misma.
Las resoluciones de la Conferencia Internacional de CR, como continuidad del documento “Sobre el proyecto de reconstrucción de la IVa Internacional y de la LITci” aprobado por la mayoría del Comité Estatal, tenían como objetivo batallar porque el Congreso Mundial pusiera la “política en el puesto de mando”, centrándose en la respuesta a una situación mundial extremadamente compleja.
El XVI Congreso Mundial, como señalamos en el citado documento, estaba llamado a poner el centro, desde sus elaboraciones previas, en cómo identificar esta situación y poner los cinco sentidos en avanzar en la actualización del proyecto socialista, es decir cómo tras la caída del llamado “socialismo real” vamos articulando un discurso que vaya contraponiendo a la debacle burguesa las posibilidades de un proyecto de democracia obrera, de democracia consejista; la planificación socialista frente a la destrucción del planeta y la obscena desigualdad social; el análisis de los procesos de revoluciones y revueltas que recorren los últimos 25 años y cómo abordamos los problemas estratégicos de la construcción de un Partido mundial para la revolución socialista, de reconstrucción/refundación de la IVa Internacional, una tarea en la que no estamos solos/as.
Esos debates y reflexiones debían ser el centro del Congreso y haciéndolos además alrededor de los grandes hechos de la lucha de clases en estas dos décadas y media: la Primavera Árabe; las guerras, en especial la de Ucrania; la reactualización de Siria; el genocidio en Palestina…
Poner ahí el centro de los debates políticos y reflexiones suponía además poder hacer un verdadero balance de nuestras crisis cíclicas, retrocesos y pérdidas constantes de militantes y cuadros. Suponía ver el nexo entre la realidad y su conexión con nuestras crisis. Incluso las diferencias políticas, estratégicas, programáticas o teóricas que pudieran darse, incluyendo las más extremas, las que hicieran imposible seguir juntos, tendrían la contrapartida de dejar claras las bases políticas de cualquier ruptura, alejando las tentaciones burocráticas.
La forma de razonar: las bases teóricas y programáticas de las diferencias
En el documento que presentamos en el precongreso mundial señalábamos Las revoluciones del siglo XX como fuente de nuestros errores teórico-programáticos.
Durante más de tres décadas nuestros análisis y caracterizaciones han girado en torno a percibir la realidad a través de las categorías y conceptos derivados de Las Revoluciones del Siglo XX, que escribiera Moreno, y las Escuelas del MAS. Si bien fue publicado algún artículo en la web de la LIT que pareciera que se comenzaba a hacer una reflexión autocrítica, artículos posteriores y las mismas resoluciones del Congreso muestran una reafirmación en las mismas posiciones teórico-programáticas.
Todo este trabajo teórico de Moreno, la revisión clara y honestamente anunciada por él de las Tesis de la Revolución Permanente de Trotski, se fundamentó en el “modelo” de las revoluciones del 43 al 48 y las de posguerra, que él llamó “febreros triunfantes”. La hipótesis teórica que Trotski señalara en el Programa de Transición, que «bajo la influencia de circunstancias completamente excepcionales (guerra, derrota, crack financiero, presión revolucionaria de las masas, etc.), los partidos pequeño burgueses, incluidos los estalinistas, fueran más lejos de lo que ellos mismos quieren en la vía de una ruptura con la burguesía«, se convirtió, para Moreno, en la norma que obligaba a redefinir la naturaleza de las revoluciones en el próximo período, en un sentido opuesto al de Trotski en las Tesis de la Revolución Permanente.
La etapa citada por Moreno había dado lugar a los nuevos estados obreros de posguerra en el Este de Europa (Yugoslavia, China y Corea) y él extiende a todo el período de posguerra esa caracterización, si bien solo hubo dos revoluciones que triunfaron: Cuba y Vietnam.
De ahí Moreno eleva la hipótesis de la excepcionalidad histórica señalada por Trotski, antes citada, a norma programática. Para Moreno el proceso objetivo, la crisis del sistema, la del estalinismo y el ascenso de las masas, era tan poderoso que empujaba el proceso revolucionario, independientemente de quien lo dirigiera. Poniendo un ejemplo sencillo, pero muy gráfico, Moreno decía:
“Compañero: ¿Lo que se discute es si la revolución se hace socialista por la clase obrera o por una sucesión de acontecimientos?
Moreno: Para que un coche se mueva, hay dos maneras: una es que alguien lo ponga en marcha y lo mueva; otra es ponerlo arriba de una pendiente, y el coche se mueve. En este último caso el movimiento es objetivo, no lo para nadie, es un proceso objetivo”.
Esa es la mecánica de las revoluciones, es decir, “cómo funciona una cosa”. La reflexión, según Moreno, era ¿cómo se pasaba de una revolución democrática- burguesa a una revolución socialista? Y añadía: “¿Por el sujeto o por un proceso inevitable en el que la revolución democrático-burguesa, al ir contra sectores de la burguesía, va a hacerse socialista inevitablemente?” “La clave, el motor, el mecanismo de la revolución permanente de Trotski tienen que ver con el sujeto histórico”.
“Nosotros creemos que los hechos han demostrado que hay un gran error en el texto escrito de la Teoría de la Revolución Permanente [es decir en las Tesis]. Porque lo de la clase obrera organizada y el partido revolucionario lo hemos visto antes, pero no se dio en esta posguerra”.
De toda esa revisión, Moreno llega a la conclusión de que “tenemos que formular que no es obligatorio que sea la clase obrera y que sea un partido marxista revolucionario con influencia de masas el que dirija el proceso de la revolución democrática hacia la revolución socialista (…). Al revés, se han dado, y no está descartado que se den, revoluciones democráticas que en el terreno económico se transforman en socialistas”.
Más aún, “el proceso objetivo” es tal que “nosotros tendremos que incorporar ahora un nuevo tipo de revolución democrática: la que no va contra el feudalismo, la que va contra el imperialismo y el capitalismo. (…) Ese es el punto débil de la teoría anterior (Revolución Permanente). (…) Tenemos que decir que sectores de clase media o la clase media en su conjunto como sujeto social, y partidos de la pequeña burguesía, de la clase media, como sujeto político, obligados por las circunstancias son capaces de hacer revoluciones democráticas anticapitalistas (…). Y es el pueblo en general, sin que el proletariado aparezca como hegemónico. (…) Y estas revoluciones democráticas, con estos partidos y este apoyo pequeñoburgués, pueden transformarse en socialistas”.
Así pues, el objetivismo que impregna, hasta el día de hoy, a toda nuestra Internacional, hunde sus raíces en la revisión de la Revolución Permanente que se desarrolla a partir de Las revoluciones del Siglo XX y la Escuela de cuadros del MAS en 1984.
Como señalara el compañero Bill Hunter a mediados de los años 90 ante la crisis de la LITci: “la crisis ha continuado en toda la organización internacional porque, mientras la realidad exigía una nueva orientación teórica, la mayoría de la dirección de la LITci seguía aplicando lo que llamaban las concepciones y el método de pensamiento morenistas a la crisis imperialista mundial y, sobre todo, a los resultados explosivos de la crisis del estalinismo. Las concepciones que estamos convencidos de que son erróneas son las que tratan de las «revoluciones democráticas». (…) “Si en el siglo XX la historia demostró que las revoluciones socialistas podían ser dirigidas por direcciones oportunistas, burocráticas, nacionalistas, hostiles o indiferentes al internacionalismo proletario, entonces no hay necesidad de un programa trotskista de principios ni crisis de dirección (…).”
Perseverando en el objetivismo y en esa forma de razonar mecanicista, el concepto de “revolución” acaba convirtiéndose en cualquier cosa. En la LITci, partiendo de la célebre afirmación de Trotsky en su Historia de la revolución rusa, venimos definiendo la revolución como “la intervención directa y violenta de las masas, tomando el destino en sus propias manos”. Esa afirmación de Trotsky mantiene plena vigencia, el problema es el error de los razonamientos tanto sectarios como oportunistas, detener los análisis donde justo comienzan. Así se obvian que en esos procesos de las masas operan las clases sociales en lucha, operan los aparatos, sus pugnas, operan en esencia factores objetivos y subjetivos, y si se disocia lo uno de lo otro y todo se remite al factor objetivo y evidente de “las masas irrumpen…”, una revolución acaba siendo cualquier cosa dirigida por cualquier aparato o individuo.
A la luz de la lucha de clases en estos años estas concepciones teórico-programáticas que desvinculan la noción de revolución de las clases sociales en lucha, que la reducen en no pocas ocasiones a cambios de gobiernos o de regímenes, ha llevado, entre otras cosas, a confundir un golpe militar con una revolución democrática, como sucedió en Egipto ante el golpe del general Al Sisi, a llamar revolución democrática a la huida de Al Assad y la llegada del gobierno reaccionario y proimperialista de Ahmed al-Sharaa, a confundir una suerte de milicia obrera con un ejército burgués como el ucraniano o a levantar un programa nacionalista, patriótico, “democrático-burgués” en la guerra de Ucrania.
Estos ejemplos los hemos venido planteando en el precongreso mundial y los seguiremos desarrollando en este precongreso del Partido.
El “Congreso” que la fracción mayoritaria impuso.
Sin embargo, muy lejos de esta orientación y con la metodología opuesta, tras un precongreso que tuvo como eje la lucha fraccional sin bases políticas, en la primera sesión se resolvió una “salida a la crisis” de la manera más burocrática posible: la fracción mayoritaria expulsó a la minoritaria y empujó fuera de la LITci a los sectores agrupados en la Tendencia.
Justo cuando reforzar el polo subjetivo se hace más apremiante la tarea central del Congreso ha sido proceder a la expulsión de varios/as dirigentes de la LITci. Y peor aún, dando carta blanca a los partidos para que prosigan en esa línea de purgas (como indica el BII no 254, CM LIT.ci, Salida de la crisis, puntos 17- 18).
La LITci hace años que perdió el norte estratégico y a la manera del centrismo hemos venido dando bandazos desde el oportunismo (la Primavera Árabe, la guerra de Ucrania, Siria, Egipto, el Lawfare argentino, con su antecedente en Brasil…), al sectarismo autoproclamatorio, arrogándose ser “los únicos revolucionarios del mundo”.
Como militantes trotskistas, como militantes de la IVa Internacional que fundara Trotsky, la LITci nació como la respuesta táctica, obligada por la degeneración revisionista del mandelismo y el burocratismo, con sesgos estalinistas, del lambertismo, para poder proseguir con nuestra tarea estratégica: la reconstrucción de la IVa Internacional.
Convertir lo táctico en estratégico y lo estratégico en táctico es una de las características típicas del revisionismo centrista y explica en parte la educación sectaria que venimos décadas transmitiendo a la militancia. Con “nuestra forma de razonar”, disociando los factores objetivos y los subjetivos, colocándolos en compartimentos estancos, hemos estado analizando la realidad con los mismos errores del pensamiento mecanicista de lo que Lenin llamara economicismo.
Sustentados en el objetivismo y el “etapismo” desarrollados por Moreno en “Las revoluciones del Siglo XX”, fuimos revisando la teoría-programa de la revolución permanente, llamando revolución a toda entrada en escena de las masas, disociando el concepto de las clases sociales en lucha. Fuimos transformando momentos episódicos o triunfos parciales en “etapas de la revolución” que hacían parte de la revolución “objetivamente socialista”. Y convirtiendo una herramienta para la reconstrucción de la IVa, la LITci, en un fin en sí mismo y así ahora lo estratégico es “reconstruir la LITci”.
Cuando era más necesario que nunca frenar esa deriva, cuestionar nuestra “forma de razonar”, como decía el balance presentado al Congreso (y abandonado después), dando un giro de 180 grados, una revolución en la LITci, como concluía el documento aprobado por la mayoría del CE de Corriente Roja (Sobre el proyecto de reconstrucción de la IV Internacional y de la LITci), el XVI Congreso Mundial, de la mano de su fracción mayoritaria, resolvió dinamitar la LITci e imponer un régimen burocrático sin precedentes en nuestra historia.
El XVI Congreso de la LITci refirmó la deriva oportunista, la autoproclamación sectaria y le añadió una gota definitiva: un burocratismo sin precedentes en nuestra historia. Ha sido esa combinación de factores lo que ha hecho que esta LITci conserve de su origen exclusivamente el nombre.
Peor aún, como hemos señalado ya, la resolución añade a las expulsiones la legitimación de que los Partidos prosigan con más expulsiones invalidando por completo a la actual LITci para proseguir en su “marco organizativo” el debate necesario (BII no 252, LIT.ci – Salida a la crisis).
La mayoría de la dirección de Corriente Roja, contra lo votado en la Conferencia Internacional, se sumó a la deriva burocrática de la LITci.
La mayoría de la dirección de Corriente Roja pasó de poner la política en el puesto de mando y cuestionar la deriva burocrática en la LITci, firmando mayoritariamente el documento Sobre la reconstrucción de la IVa Internacional y la LITci, las críticas a la política de la LITci en Ucrania y la resolución abrumadora de la Conferencia Internacional de CR contra las expulsiones, el no cierre del XVI Congreso Mundial y los puntos políticos centrales que debían continuar debatiéndose, a asumir que no se había producido ningún cambio cualitativo en la naturaleza de la LITci.
La delegación de Corriente Roja al Congreso Mundial, así como la delegada designada por el CEI, volvieron entusiasmadas con el desarrollo de este Congreso, en el que no pusieron a votación la resolución aprobada en forma abrumadora por la Conferencia Internacional de Corriente Roja, pero sí consideraron muy positivo que tras expulsar a la fracción y marchase la mayor parte de la Tendencia, hubo un “muy buen debate político”.
En la tarea estratégica de reconstrucción/refundación de la IVa Internacional, la actual LITci, está a años luz de sus orígenes, estratégica, programática y organizativamente. Tan a años luz de esos orígenes que en las resoluciones del Congreso se reafirma de hecho el ser la única organización revolucionaria del mundo. No existe para la LITci ni siquiera el “centrismo trotskista”, solo siglas a estudiar. Y de las enormes revueltas de estos años y del ascenso juvenil-obrero, en el documento presentado al Congreso Mundial el centrismo ni existía. En cambio, tras nuestras críticas, en un reacomodo “pragmático”, parece que sí hay “surgimiento de nuevos sectores centristas, algunos de los cuales pueden girar hacia posiciones revolucionarias”. Ni nombres, ni hechos, ni datos, aunque hayan supuesto movimientos de centenares de miles, como el Your Party o Die Linke, por ejemplo. Y como “audaz” política frente a ello, plantean el “estudio previo para tener iniciativas…”, y formar “una Comisión y plan de estudio”, tal y como resuelven en el BII no 254.
En el documento que presentamos en el precongreso internacional, Sobre el proyecto de construcción de la LITci y la IVa Internacional, decíamos: “Este es, a nuestro entender, el giro de 180 grados, la revolución que la LIT.ci necesitamos, porque, felizmente, no estamos solos/as”.
El XVI Congreso Mundial, que en rigor duró un día, resolvió en su primer punto expulsar a una parte de la LITci. Consumada la acción burocrática, el Congreso de la fracción mayoritaria, lejos de una “revolución”, reafirmó la deriva oportunista en la política y sectaria y autoproclamatoria en el terreno de la organización, lo que supone un freno absoluto a la actual LITci para ser “el motor de la reconstrucción de la IVa”.
Llamamos a conformar una fracción trotskista
Frente al delirio “Morenista” de la LITci, que haría sonrojar, a buen seguro, al propio Moreno, nos declaramos trotskistas, militantes de la IVa Internacional y nos constituimos en Fracción para:
1.- Dar la batalla para que Corriente Roja NO reconozca el Congreso de la fracción mayoritaria y desarrolle el empeño por el giro de 180º, la revolución que reclamábamos en el documento que suscribió la mayoría de la dirección.
2.- Para que la primera tarea de una nueva dirección sea poner en el centro de la construcción la lucha por un partido mundial para la revolución socialista, la lucha por la reconstrucción/refundación de la IVa Internacional, sobre la Teoría- programa de la Revolución Permanente y el Programa de Transición.
3.- Profundizar el balance que las direcciones de la LITci y de CR abandonaron sobre “nuestra forma de razonar”, retomando la formación en la historia de nuestra Internacional, la IVa; defendiendo los hilos de continuidad en la lucha por su reconstrucción, entre los que reivindicamos la lucha de Moreno por el trotskismo obrero; por el internacionalismo y la batalla contra el revisionismo pablista y el burocratismo, expresados en sus trabajos: La dictadura revolucionaria del proletariado; La traición de la OCI(u).
4.- Reivindicamos los documentos que hemos presentado en el precongrenso mundial:
- Sobre la guerra de Ucrania y nuestra política
- En respuesta a la Comisión ucraniana de la LITci
- Aportación al debate sobre Ucrania
- Sobre el proyecto de construcción de la LITci y la IVa Internacional
5.- Nuestro propósito es que Corriente Roja, retomando ese eje estratégico de reconstrucción de la IVa, que fue la base de la creación del PRT en la unificación PST(LVS)-GPOR con el que dimos la batalla en la LITci a mediados de los años 90; la fusión de PRT-IR; los avances hechos en base a las resoluciones de nuestro último Congreso y la intervención en común desarrollada con la CRT, aprobemos:
- En el plano internacional, abrir un debate con la FT-CI que nos permita determinar los acuerdos y diferencias políticas sobre los principales hechos de la lucha de clases internacional, así como sobre las bases teóricas, programáticas y estratégicas para refundar/reconstruir la IVa Internacional
- Desarrollar estos debates públicamente y hacer un llamamiento a todos los grupos, sectores y compañeros/as que provienen de la LITci y compartan esta perspectiva, a abrir un debate fraternal sobre el balance del estallido de nuestra corriente internacional y las perspectivas para reconstruir/refundar la IVa Internacional.
- En el plano estatal, conformar un Comité exploratorio con la CRT, que dé marco a un debate común que implique a toda la militancia, con plenarios y reuniones comunes, y un plan de acción para el próximo período. Todas estas tareas nos proponemos llevarlas a cabo en base al método que señala León Trotsky y que citamos en el documento Sobre el proyecto de construcción de la LITci y la IVa Internacional.
Hablamos de la FT-CI no solo por reconocerla como la corriente mas dinámica del trotskismo en el mundo, sino porque tiene además como centro estratégico la reconstrucción/refundación de la IVa Internacional en base al legado de León Trotsky, una de cuyas expresiones fue el Manifiesto llamando a construir un “Movimiento por una Internacional de la Revolución socialista”, publicado en el 2013 y actualizado en el 2017.
6.- Todas estas propuestas de acercamientos, debates, conformación de Comité exploratorio, se sustentan en el enorme desafío de los/as revolucionarios/as para incidir sobre el fenómeno del centrismo que al calor de los procesos revolucionarios, revueltas o levantamientos en diferentes lugares del mundo y en el Estado español se está expresando. Este es el tema clave, la respuesta que damos, que queremos construir ante la extrema debilidad del factor subjetivo en esta situación mundial y ante lo que tenemos la absoluta certeza de que solos/as no podemos.
7.- Queremos, ante una situación tan grave y excepcional como ésta, que la decisión la adopte el conjunto de la militancia. Por eso, como ya han empezado a plantear algunos núcleos de Corriente Roja, la situación exige que toda la militancia participe directamente del Congreso Extraordinario.
24 octubre 2025 *(recibida el 25 de Octubre)
Firman en representación de la Fracción FT-CR:
Ángel Luis Parras –Caps– (cofundador del PST; PRT; PRT-IR; CR, ex miembro del CEI y del SI de la LITci) N. sindical II
Xulia Mirón (PST; PRT; PRT-IR; CR; ex CITO; Comisión de Moral) Galiza
Roberto Laxe (LCR; PST; PRT; PRT-IR; CR, ex miembro del CEI del CITO) Galiza
Rosa Torres (cofundadora del PST; MAS (Argentina); PST (Colombia); PRT; PRT-IR; CR., Dirigente de las huelgas de UPS-Vallekas 1992) N. Sindical Madrid
Alfonso Araque (cofundador del PST; PRT; PRT-IR; CR., Dirigente de las huelgas de la EMT 1990)
José León (PRT; PRT-IR; CR., Dirigente de las huelgas de la EMT 1990)
Antonio Rodríguez (PST; PRT; PRT-IR; CR Dirigente de las huelgas de UPS- Vallekas 1992) N. Sindical Madrid
Enrique Pirobe (PST; PRT; PRT-IR; CR. Dirigente de la huelga de jardinería en Madrid 2013)
Andrea Zayas (CR; Coord. Estatal de co.bas) N. sindical II
José Moreno Pau (PST; PRT; PRT-IR; CR, ex miembro del CEI del CITO y del CEI y el SI de la LITci) Madrid/Suiza
Alba (IZAR; CR) Galiza
Pilar León (CR; Coord. Estatal de co.bas) N. sindical II
Olivia Blanco (CR; Intersectorial de co.bas Madrid) N. sindical II






