Saludamos la formación de Corriente Roja-Cuarta Internacional y la constitución de un Comité Conjunto con la CRT

Recientemente se ha producido una importante ruptura en el grupo Corriente Roja, sección del Estado español de la Liga Internacional de los Trabajadores (LIT-CI). Tras un duro debate interno iniciado antes del último Congreso Mundial de la LIT-CI (septiembre de 2025), un importante sector de compañeros/as -cerca de la mitad de la organización-, han decidido abandonar esa organización y su corriente internacional, para formar Corriente Roja-Cuarta Internacional. Los impulsa el claro objetivo de dar pasos en la lucha por poner en pie un Movimiento por una Internacional de la Revolución Socialista, confluyendo en este desafío con nuestra organización internacional y otras. Al mismo tiempo, hemos constituido un Comité Conjunto de ambas organizaciones en el Estado español.

 

Desde la CRT y como parte de la Corriente Revolución Permanente, saludamos con entusiasmo este paso adelante, que contribuye al objetivo de forjar una corriente revolucionaria a nivel internacional y en el Estado español. Lo más destacable es que entre los compañeros que hoy forman parte de Corriente Roja-Cuarta Internacional se encuentran dirigentes obreros históricos y fundadores de esa organización. Trotskistas de tradición como Ángel Luis Parras y otros compañeros y compañeras, varios de quienes fueron compañeros de militancia y amigos de Yolanda González, con militancia tenaz desde Transición y que se mantuvieron a contracorriente de las modas anti militantes de los años 80 y 90, así como muchos cuadros obreros más jóvenes que representan casi la totalidad de la militancia en Madrid y Galiza. Su ruptura se fundamenta en claros posicionamientos marxistas, políticos y estratégicos, que pueden consultarse en documentos recientemente publicados.

Su fundamento es un cuestionamiento a la “deriva autoproclamatoria, sectaria y desgraciadamente oportunista” de la LIT-CI, cuestionando las principales posiciones teórico-políticas de esa organización durante los últimos 20 años. Así lo manifiestan también en su “Carta a la militancia de Corriente Roja”, al mismo tiempo que rechazan la imposición de “un régimen burocrático” en la LIT-CI (que llevó a cabo la expulsión en su último Congreso de militantes de tradición por sus diferencias políticas). Métodos burocráticos que se replicaron en la sección española, intentando impedir toda discusión política, como si se pudieran erigir vallas reglamentarias contra la “intromisión” del debate político, queriendo imponer un “disciplinamiento” más afín al estalinismo que al marxismo revolucionario, que siempre se ha caracterizado por el debate de ideas y estrategia entre revolucionarios.

Los compañeros/as han optado por abandonar la vieja CR y la LIT-CI y se han organizado como “Corriente Roja – Cuarta Internacional”, que como su nombre indica, expresa su objetivo explícito de poner en el centro la tarea estratégica “la construcción de un Partido mundial para la revolución socialista, que nosotras/os entendemos como la reconstrucción/refundación de la IVª Internacional, una tarea en la que felizmente ni estábamos ni estamos solos/as”. ¡A nosotros y nosotras también nos llena de alegría esta decisión!

Nuevos desafíos para los socialistas revolucionarios

“Nos vamos”, sostienen los compañeros/as en su “Carta a la Militancia”, a unir fuerzas “con las/os compañera/os de la CRT en un Comité conjunto y en un Movimiento internacional por un Partido Mundial para la revolución socialista, junto a la CRP-CI y otras organizaciones internacionalistas”. Desde la CRT celebramos este paso adelante y nos enorgullece avanzar en común en esta tarea con los compañeros de Corriente Roja-CI, además de otras organizaciones de Corea del Sur, Bélgica y Canadá que participaron de nuestra Conferencia Internacional de diciembre en Sao Paulo.

De igual modo, anunciamos la formación de un “Comité Conjunto” de ambas organizaciones en el Estado español, para profundizar los debates estratégicos, programáticos y políticos con el objetivo de sentar bases sólidas que permitan la fusión de ambos grupos en una única organización revolucionaria, un proyecto político muy superior a la suma de nuestras fuerzas, que siente las bases para construir un gran partido de trabajadores/as revolucionario en el Estado español.

Para nuestra organización, en el Estado español y también internacionalmente, tiene un valor de especial calidad la confluencia con compañeros y compañeras con tradición y experiencia militante en momentos álgidos de lucha de clases y de represión estatal. Junto a ellos queremos buscar las vías para profundizar los acuerdos y para transmitir las lecciones revolucionarias de esas experiencias, además de las claves teóricas y estratégicas del trotskismo internacional, a las nuevas generaciones que están entrando a la vida política en la actualidad. Al mismo tiempo, con este Comité Conjunto nos proponemos llegar a muchas más compañeros y compañeras, trabajadores y estudiantes, provenientes de diferentes tradiciones políticas de izquierda o sin experiencia militante previa, que se interesen por este rico proceso de debates e intercambios que hemos iniciado. Nos proponemos crear instancias como asambleas abiertas, seminarios de debates públicos e intercambios por escrito sobre cuestiones vitales de la estrategia socialista hoy, además de desarrollar actividades comunes en el movimiento obrero y juvenil, para que muchos y muchas más compañeras puedan sumarse. Tenemos el objetivo de formar el núcleo de un partido revolucionario y socialista en el Estado español y a nivel internacional. ¡El desafío es muy grande, tenemos energía renovada para llevarlo adelante!

Bases estratégicas para un acercamiento entre organizaciones

El principal fundamento del acercamiento entre nuestras organizaciones son los acuerdos estratégicos acerca de los principales eventos de la lucha de clases y los procesos políticos a nivel internacional. Esta es una gran diferencia con quienes se agrupan o separan por cuestiones tácticas o metodológicas, o por acuerdos vacíos demasiado generales, sin poner la política y la estrategia en el centro. Nuestra confluencia ha sido posible gracias al desarrollo de una importante reflexión crítica y autocrítica iniciada por dirigentes y militantes de Corriente Roja en múltiples terrenos en el último tiempo. Tanto sobre sus posicionamientos ante algunos de los principales hechos de la lucha de clases y las guerras en los últimos años (la guerra en Ucrania, los procesos de la Primavera Árabe, ante los casos de lawfare en Brasil y Argentina, etc.), como sobre los fundamentos teóricos, programáticos y estratégicos que habían defendido hasta ahora.

En diversos documentos publicados por los compañeros de la CR-CI, muchos de ellos escritos hace meses -y algunos firmados y aprobados por quienes hoy siguen siendo parte de la vieja CR, los compañeros/as fueron desarrollando una serie de posiciones fundamentadas de crítica al legado teórico de Nahuel Moreno y su teorización sobre la “revolución democrática”, así como la lógica objetivista y semietapista de la LIT-CI, confluyendo con los fundamentos que nos llevaron a romper con esta corriente hace muchos años.

Este desarrollo está en la base de la decisión de romper con la deriva oportunista, burocrática y la autoproclamación sectaria de la LIT-CI para poner en el centro la tarea histórica de la reconstrucción de la IV Internacional en base al método de Trotsky, cuya expresión política es hoy la conformación de un “Comité Conjunto” con la CRT para construir un gran proyecto político revolucionario, de clase, internacionalista y antiimperialista en el Estado español que pueda dar respuesta a los desafíos de la etapa que se abre, y su adhesión al Movimiento por una Internacional de la Revolución Socialista resuelto por la CRP-CI en su última conferencia internacional.

¿Quién le teme al debate político?

Ante esta situación, el sector de la vieja Corriente Roja que defiende la política de la LIT-CI, ha reaccionado a la ruptura con una carta pública en la que de un modo sorprendentemente infantil combinan una serie de lamentaciones, mentiras, calumnias ridículas -tanto hacia sus propios excompañeros/as como hacia la CRT-. Lo hacen mientras siguen defendiendo algunas de las posiciones políticas más oportunistas de la LIT-CI, como su política centrada en pedir más y más “armas para Ucrania”. Algo que los llevó nada menos que a ubicarse en el campo del imperialismo de la OTAN en la guerra más importante de las últimas décadas en Europa. Pero eso no se lo cuestionan, sino que lo reafirman. En cambio, les preocupa mucho si militantes de dos organizaciones trotskistas deciden empezar a debatir en común sobre teoría y estrategia: ¡ahí ven el foco de todos los pecados, ante lo cual esgrimen su estatuto! Métodos de disciplina impostada que solo pueden estar al servicio de defender un pequeño aparato, temeroso de discutir sobre su programa y estrategia. ¿Cómo pueden pretender entonces convencer de sus ideas a miles de jóvenes y trabajadores?

Las calumnias de la vieja Corriente Roja y la dirección de la LIT-CI no tienen sustento alguno, como cuando dicen que la CRT los “infiltró”. Son sus principales dirigentes históricos y sus cuadros fundadores los que están rompiendo, en base a decenas de documentos estratégicos, por lo que esta acusación no tiene pies ni cabeza: solo está al servicio de querer enturbiar el debate. Esto cualquiera puede verlo, pero no deja de ser lamentable. Se intenta desviar la atención del debate político sobre las legítimas diferencias para tratar de presentarlo como una maniobra. Pero tratar de presentar a quienes rompen como unos incautos a los que ha instrumentalizado otra organización es una falta de respeto a militantes revolucionarios que comenzaron a serlo bajo la dictadura y tienen décadas de experiencia.

En el mismo comunicado la dirección de CR también nos critica a la CRT por rehusar “intervenir decididamente en las luchas de las masas por reivindicaciones democráticas y antiimperialistas, a menos que éstas ya tengan asimilado el programa socialista”. Una afirmación absurda y sin sentido para cualquiera que mínimamente conozca a nuestra organización en el Estado español o la importante intervención que tenemos en Argentina, Francia, Estados Unidos, Alemania, Bolivia, Brasil o Chile. Esto por nombrar solo algunos países en los que nuestra militancia es parte de importantes procesos de lucha de clases, movimientos de mujeres y LGTBI, movimientos antirracistas, luchas por reivindicaciones democráticas y antiimperialistas. O solamente atendiendo a nuestra participación en el movimiento en solidaridad con Palestina, la propia Flotilla o la Marcha Global a Gaza, en la lucha ahora contra la agresión imperialista contra Venezuela, nuestra intervención en el procés catalán y el 1 y 3 de octubre o en el papel que jugamos en el impulso del movimiento de referéndums contra la monarquía en universidades españolas en los que participaron más de 100 mil estudiantes en 2018. Sobre nuestra posición en el procés catalán aluden sin mencionarla a nuestra consigna por una República catalana obrera y socialista, conquistada por medio de la lucha y autoorganización de clase, a la que le oponen su estrategia de lucha por la “república catalana”. Esa orientación les condujo en el procés a adaptarse a la lógica etapista de la izquierda independentista y a sumarse a las ilusiones de que la dirección de Junts y ERC podían hacer efectivo el mandato del 1-O.

Dos años de colaboración política y debate entre la CRT y Corriente Roja

La alentadora dinámica actual entre la CR-CI y la CRT no parte de la nada. Durante los dos últimos años la relación política de la CRT con Corriente Roja tuvo un vuelco enormemente positivo y siempre ha sido llevado adelante de forma abierta hacia la vanguardia. Un método que reivindicamos totalmente y que siempre hemos planteado. En todo ese período establecimos una creciente colaboración que se expresó en múltiples iniciativas de las que mencionaremos solo algunas: desde la campaña conjunta que realizamos de “Sindicalistas por la Amnistía Total” en 2023, el llamamiento de Corriente Roja a apoyar la candidatura de la CRT a las elecciones europeas de junio de 2024 y la intervención conjunta en la DANA con las brigadas obrero-estudiantiles, hasta el emotivo acto homenaje a 45 años del asesinato de nuestra compañera Yolanda González en febrero de 2025, la asistencia de una numerosa delegación de CR a los actos con Myriam Bregman en Barcelona y Madrid que reunieron 600 personas en mayo, la participación en un “bloque obrero y estudiantil antimilitarista” en la manifestación contra el rearme imperialista en junio, y la publicación de una declaración política común de CR y CRT en Catalunya para la última Diada, así como el impulso de un bloque de independencia de clase en la manifestación del que también participó Lucha Internacionalista.

En el marco de la dinámica coyuntura política abierta por el genocidio en Palestina, participamos en común en las movilizaciones contra la Vuelta Ciclista en Madrid y publicamos declaraciones políticas contra el genocidio y en solidaridad con la Global Sumud Flotilla, poniendo en el centro la perspectiva de la huelga general con una consigna histórica del movimiento antiguerra del Estado español (“¡O paran el genocidio o paremos todo el Estado español!”), desde una perspectiva internacionalista, antiimperialista y de independencia de clase. Finalmente, compañeros/as de Corriente Roja, fueron parte de las Jornadas “Rompamos el consenso. Ni olvido, ni perdón”, organizadas por la CRT, con la participación del compañero Ángel Luis Parras en diversas charlas en Madrid, Barcelona y Zaragoza, así como la participación de otros varios compañeros/as como Rosa Torres y Alfonso Araque (ambos cofundadores del PST) en diversos actos en reivindicación de Yolanda González, de quien fueron amigos y camaradas en el PST.

Como es evidente, el proceso de acercamiento político que hoy ha dado como resultado la conformación de un “comité conjunto” entre la CRT y CR-CI no cae del cielo, y ha sido de público conocimiento para la vanguardia obrera y estudiantil. Ese es nuestro método. Discusión política abierta de todo lo que sea necesario, actividad común para desarrollar bloques o acciones progresivas, que apunten a fortalecer la independencia de clase, todo lo que se pueda. El que le tema al debate político entre marxistas, parece que se equivocó de “profesión”.

La constitución del Comité conjunto entre la CRT y la nueva CR-CI se corresponde con un cambio de actitud política de ambas organizaciones y la voluntad de establecer acuerdos en base a definiciones programáticas comunes. Expresión de ello fue la resolución que adoptó el último Congreso de Corriente Roja de profundizar este acercamiento con la CRT. Entonces: ¿qué es lo que cambió entre el importante proceso de colaboración entre la CRT y Corriente Roja y el momento actual? ¿Por qué si antes se lo veía bien, ahora se lo cuestiona? La realidad es que quienes hoy forman la vieja Corriente Roja cambiaron de posición tras el vergonzoso Congreso Mundial de la LIT, en el que expulsaron a más de 200 militantes, hoy se aferra a un proyecto político sin futuro, culpando a quienes quieren avanzar en poner el marxismo revolucionario a la ofensiva de ser los responsables de su propia crisis.

En los últimos meses, desde la CRT hemos mantenido y profundizado la misma línea de colaboración política y discusión con CR que los últimos dos años.

El método de Trotsky y la reconstrucción de la IV

Desde nuestra corriente internacional venimos planteando desde hace años la necesidad de abrir el debate de la reconstrucción de la IV Internacional con otras organizaciones. No creemos que una tarea así pueda ser resuelta con el crecimiento evolutivo de nuestra organización internacional ni ninguna otra, sino que solo podrá ser fruto de los acuerdos y fusiones entre distintas organizaciones y sectores de la izquierda marxista revolucionaria, así como de la vanguardia obrera y juvenil que avancen hacia posiciones revolucionarias.

Para avanzar en esta tarea, proponemos retomar el método con el que León Trotsky trató de propiciar acercamientos y fusiones con otros grupos en el proceso previo a la fundación de la IV Internacional. Esto es a partir de discutir y tratar de acordar un programa y una estrategia basada en el balance común de la lucha de clases internacional y nacional. Test ácidos de nuestro tiempo, como podría ser la respuesta ante guerras como la de Ucrania, el genocidio en Gaza, la ofensiva imperialista sobre América Latina, la política conciliadora del chavismo y las burguesías latinoamericanas, el rearme europeo, el ascenso de la extrema derecha y cómo combatirla o la ubicación ante las viejas y nuevas mediaciones reformistas.

Así lo discutimos y decidimos en la XIV conferencia internacional de la CRP, con el relanzamiento de un Movimiento por una Internacional de la Revolución Socialista (Cuarta Internacional) junto a otros grupos como March to Socialism de Corea del Sur, el grupo Rouge de Bélgica, What is to be done de Canadá y, ahora también, con los compañeros y compañeras de Corriente Roja-Cuarta Internacional del Estado español.

Un “Comité Conjunto” para sentar las bases de una nueva organización revolucionaria

Entre la CRT y CR-CI existe una voluntad común de construir un partido revolucionario estatal e internacional en y para la lucha de clases. Para ello, partimos de un acuerdo fundamental, la reivindicación de la Teoría de la Revolución Permanente de Trotsky así como del Programa de Transición, como base para que la clase trabajadora se transforme en una fuerza hegemónica, es decir, que pueda construir una alianza con el conjunto de los sectores oprimidos y explotados para derrotar el poder de los capitalistas y dar una salida revolucionaria a la decadencia del capitalismo imperialista para construir una sociedad socialista a escala internacional.

Esta tarea no opera en el vacío, sino en el marco de una situación internacional en la que se reactualizan las tendencias clásicas a las crisis, las guerras y también las revoluciones y contrarrevoluciones, como vemos en el genocidio en Palestina, la guerra de Ucrania o la ofensiva imperialista en Venezuela; pero también en el resurgir de la lucha de clases en Italia con el movimiento “blocchiamo tutto”, en Bolivia con la rebelión contra el gasolinazo de Rodrigo Paz, en la rebelión de la juventud y la clase obrera migrante contra el racismo de Trump y sus agentes de ICE, en Argentina contra la reforma laboral antiobrera de Milei.

La perspectiva de una fusión revolucionaria entre nuestras organizaciones en base a acuerdos principistas nos plantea el gran desafío de poner en pie una nueva organización revolucionaria muy superior a la “suma” de la actual CRT y CR-CI. Una organización que no se repliegue sobre sí misma, sino que, por el contrario, abra el debate con otras organizaciones y sectores de la vanguardia obrera y juvenil que está haciendo una experiencia acelerada no solo con las miserias del capitalismo imperialista, sino también con las corrientes de la izquierda neorreformista, las burocracias sindicales y de los movimientos sociales. Una organización que tenga el objetivo de sentar las bases de un fuerte partido revolucionario obrero e internacionalista en el Estado español, como parte del combate por un partido mundial de la revolución socialista.

Esto es lo que exige la situación y es la batalla estratégica que tenemos por delante. Por ello, no podemos más que compartir las palabras de los compañeros/as cuando afirman que “abordamos la constitución de este Comité Conjunto convencidos/as de que la vida nos brinda la oportunidad de construir desde ya un proyecto estatal e internacional que aúna a nivel local la tradición obrera, la militancia de una generación de trotskistas de los años 70 y la transición, con militantes revolucionarios/as que expresan el empuje de la juventud y forman parte destacada del actual ascenso juvenil. Y expresa a nivel internacional, la confluencia de militantes de la IVª Internacional, procedentes de corrientes distintas. Un Comité Conjunto que es de partida más que una suma de dos grupos y que puede y debe ser un referente para trabajar con otros sectores que van surgiendo a nivel estatal e internacional al calor de la lucha de clases”.

¡Adelante! ¡Avancemos juntos hacia la construcción de un Partido Mundial de la Revolución socialista – Cuarta Internacional!